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Radiografía de una tormentosa relación

Con una notable preocupación, Josué Almendarez entra por la puerta principal del Poder Judicial en San Pedro Sula, ese instante el guardia de turno lo revisa y seguidamente atraviesa un pasillo y se aproxima al módulo B, y se inscribe en la bitácora en el Juzgado Contra Violencia Doméstica y se acomoda en una de las sillas de espera, pendiente a que lo llamen para presenciar como antagonista un juicio oral y público donde busca salir airoso.

—¡Hey! ¿En qué vueltas andas? – pregunta un joven que lo saluda con un choque de puños.

—Le fui a hacer relajo a Lety la semana pasada-, responde.

— ¿Le pegaste?

— ¡No! Exagerada que es

—Deja el guaro, mucho te mete a problemas

—Estaba con otro hombre y como querías que me pusiera

—¿Qué hiciste pues?

—Lo insulté y le pegué una trompada, pero ella se me tiró encima y también se la ganó. Alcanzó un golpe en la cara

—No decís que no la golpeaste pues

—¡No! ella se metió. El problema era con ese “man” que estaba en la casa

—¡Mmm! eso te va costar-, le dijo su amigo al mismo tiempo en que se despidió.

Amenazas, hostigamiento, agresiones y daño patrimonial derivaron a que las autoridades policiales de Honduras lo detuvieran durante 24 horas. Su expediente pasó a disposición judicial, luego de permanecer la semana anterior en una bartolina sucia y lúgubre de la Primera Estación Policial en San Pedro Sula.

Cruza una pierna, esquiva la mirada de los presentes y saca de su mochila un libro de viejo de poesías de Federico Lorca: y se centra en la casada infiel, su favorita. De un salto se puso de pie al ver que llegaba Leticia Guzmán su ex mujer y madre de sus dos hijas quien temiendo por su integridad decidió terminar la relación hace nueve años.

—Perdóname, no lo vuelvo a hacer, me iré para México y alcanzaré la caravana, pero ayúdame, dijo Almendarez.

— Ya estoy cansada con vos. Sos otro cuando te emborrachas.

—Oye, no seas así, quiero irme, expresó con dulce voz.

—Siempre haces lo mismo y decís que no lo volverás a hacer-, expresó enseñándole las marcas que le dejó en el cuello.

—Te lo juro, solo ponme una restricción y que me pongan ahí a pintar cualquier cosa

—¡Ah! ¿de verdad te vas a ir? Mira, te voy ayudar pero que sea cierto esta vez-, le expresa con tono áspero.

—Gracias vos, ya me dijo Elvin que me mandará el dinero para que me pasen

Cinco minutos antes de ingresar a la sala, el aspecto rígido y sombrío del acusado se tornó sereno y confiado después de esa súplica y manipuladora petición. En 2005, Leticia -su pareja en ese entonces- lo denunció por primera vez luego de los malos tratos y constantes agresiones físicas, teniendo como medida cautelar la prohibición de acercamiento, pero el acusado le pedía retomar la relación y le expresaba: si me doy cuenta que metes un hombre a la casa te mato.

Esos episodios de hostigamiento cada vez eran más frecuentes. El 17 de noviembre de este año, la afectada expuso ante los oficiales que Josué Almendarez destruyó el cerco y lanzó varias piedras a su casa en la Pradera porque se enteró que ella tenía una nueva pareja. Ingresó a la vivienda y la agredió. Almendarez expresó ante Expediente Público que no se irá a otro país porque ella no puede negarle ver a sus hijas. No le perdono que haya llevado otro hombre a la casa.

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Al ser consultado sobre la separación expresó lo siguiente: es difícil la convivencia, hay mujeres que de verdad tienen merecido que uno les pegue. Yo llegaba cansado de trabajar y ella ni la comida tenía hecha y se ponía a reclamarme por mujeres y como me quedaba callado entonces ella seguía con el mismo cuento y se me ponía enfrente discutiendo hasta que me calentaba la sangre y entonces la cacheteaba revés y derecho.

A ella como le gustaba porque siempre hacia lo mismo, expresó sonriente mientras movía su palma derecha simbolizando la agresión. Nunca le dejé morado un ojo, solo le daba en la cara y la empujaba entonces como ella me corría de la casa me iba a poner bien borracho, pero ella se lo buscaba. Además, discutíamos cuando le permitía a su hermano, un homosexual quedarse en la casa y esas mariconadas no me gustan, cuando yo lo quise echar a empujones ella se metió y pues me desquité la rabia con ella y le zampé sus buenos toques, dice mientras resaltan las venas de uno de sus brazos al empuñar su mano. Ese afeminado llamó a la policía y me llevaron enchachado esa vez mientras que a ella se la llevaron para el Catarino Rivas, allí la curaron, concluye afirmando que no ha vuelto a formalizar una relación amorosa con otra mujer porque además él puede estar con su expareja cuando a él se le antoje.

Josué es un hombre de 43 años que resulta amigable y que a simple vista no se percibe como un hombre violento. Seguidamente, el libro que contenía una de sus poesías preferidas acabo roto y arrugado después de una búsqueda en internet de la biografía del autor quien era considerado gay.

Leticia Guzmán, es de las pocas mujeres que deciden denunciar a sus agresores, un caso que revela el sentido de posesión por parte de los hombres. En 2017, el Juzgado Especial Contra Violencia Doméstica, registra 3,437 denuncias, de esa cifra, 1,351 fueron sentencias. Mientras que el Sistema de Estadísticas Policial registra para 2017 hubo 3193 hombres detenidos por violencia doméstica y en lo que va de 2018 suman 3,349 detenciones y para el caso de violencia intrafamiliar reporta 1,944 y 2,395 detenidos.

Para el 25 de noviembre Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, sepol.hn reporta 11 detenciones por violencia doméstica y ocho por violencia intrafamiliar. Asimismo, el Módulo de Atención Integral Especializado (MAIE) del Ministerio Público ha recibido 3,100 denuncias pon por violencia doméstica y 3,901 medidas de seguridad que protege a la mujer agredida y evitar más daños por su cónyuge.

De acuerdo con el informe sobre Femicidios y violencia contra las mujeres en Honduras, realizado por Elvira Cuadra, socióloga nicaragüense, un factor de influencia presente en la estructura social se relaciona con las creencias religiosas. En Honduras, durante los últimos años se ha extendido la presencia de agrupaciones y sectas religiosas que refuerzan en sus discursos y prácticas las relaciones desiguales de poder entre hombres y mujeres, promueven la subordinación de las mujeres y justifican distintas formas de violencia en su contra sobre la base de dogmas religiosos.

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Según funcionarios del Poder Judicial en la ciudad de San Pedro Sula, éste es uno de los factores con mayor presencia en los casos que reciben, pero también en las razones por las cuales las mujeres desisten de seguir con el proceso de judicialización una vez que ha iniciado.

Según varias de las entrevistadas durante el estudio y funcionarios del Poder Judicial, uno de los catalizadores de los episodios de violencia y agresión que sufren las mujeres es precisamente el factor económico. Ya sea cuando la mujer exige el cumplimiento de las responsabilidades paternales o bien, cuando el hombre intenta decidir sobre los ingresos de la mujer.

Por su parte, la coordinadora de jueces de violencia doméstica en San Pedro Sula comentó que en un alto porcentaje de casos que llegan a los juzgados, los hombres denunciados son guardas de seguridad o guardaespaldas que usan armas de fuego y las utilizan para agredir o intimidar a sus víctimas. En el caso de Honduras, y más específicamente en las ciudades donde se realizaron los estudios de caso, una de las expresiones más frecuentes es la violencia doméstica que sufren niñas, adolescentes, mujeres y adultas mayores. Otras expresiones severas de la violencia contra las mujeres en las relaciones cercanas son: el matrimonio infantil y adolescentes, especialmente cuando es forzado; el acoso y abuso sexual, las violaciones; agresiones físicas y psicológicas; los embarazos tempranos y adolescentes; la trata de personas, entre otras.

En las entrevistas colectivas realizadas en Choloma y San Pedro Sula, las mujeres participantes mencionan particularmente tres factores y expresiones de violencia: la violencia doméstica, los embarazos adolescentes y el reclutamiento forzado por parte de las maras, describe el informe.

Femicidios

En el caso de las muertes violentas cometido a mujeres, -según el subcomisario Anteportán, jefe del Departamento de Análisis y Estrategia de la DPI- la mitad se relacionan con violencia doméstica mientras que la otra parte estaría vinculándose con el crimen organizado. En el caso de muertes en problemas conyugales es donde hay bastante violencia doméstica, la cual se va incrementando y se llega de acuerdo con nuestra legislación se vuelve violencia intrafamiliar y como consecuencia de esa ocurren hechos fatales como un femicidio.

Esclavitud

En el caso de San Pedro Sula y Choloma por ser sectores mayormente poblando se dan con más frecuencia las muertes de mujeres vinculadas con las maras y con el crimen organizado quienes están reclutando a las mujeres producto del narcomenudeo. En algunos meses en particular suben las cifras, por ejemplo, en abril y julio que son épocas de entretenimiento como Semana Santa donde hay muchas salidas, mayor desenfreno de drogas y alcohol y en julio por la feria que se da en el sector del Valle de Sula; son fechas propicias en las que sube el delito violento contra las mujeres.

Me atrevo a decir que se ha incrementado estos delitos producto de la droga, hay bastante trasiego. Las atraen y las engañan con darles dinero; se hacen novios de ellas y como el crimen organizado maneja dinero y andan carros lujosos, las dejan encantadas pues les muestran un mundo diferente y una vez que ya están atraídas y están dentro de sus redes entonces le ponen la otra cara de la moneda y las obligan a vender drogas y si no acepta las condiciones la amenazan con matarla a ella o algún pariente. Prácticamente esta persona está obligada a hacer lo que ellos quieran. Es una especie de esclavitud en el sentido de que con amenazas o intimidación las obligan a vender droga. Es la realidad de las ciudades más pobladas del país.

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Como policía hacemos poco o nada se puede decir para poder desarticular este tipo de grupos criminales, aunque hacemos un trabajo conjunto con varias instituciones del estado y empresa privada para disuadir esta causa mediante acciones que se enfocan en la capacitación a mujeres de barrios y colonias en zonas vulnerables de la ciudad y una campaña de información y sensibilización sobre violencia de género.