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La Iglesia Católica antes de abril 2018: entre recompensas, resignación y el boicot del régimen


“Entre cristianismos y revolución no hay contradicción” decía un eslogan del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) en la década de los ochenta. Con decenas de sacerdotes de la teología de la liberación trabajando con el gobierno la imagen pública parecía concordar con el dicho, pero desde la Seguridad del Estado la segunda área de importancia en contrainteligencia después de la Contra era el espionaje a la Iglesia católica, según han revelado a diferentes medios exfuncionarios del Ministerio del Interior. 

De hecho, la Seguridad del Estado heredó los archivos de la Oficina de Seguridad Nacional del somocismo, con información de personas y grupos de interés, entre ellos, las iglesias. 

Con el retorno al poder de Daniel Ortega en 2007 el eslogan pasó a ser “Nicaragua cristiana, socialista y solidaria”. 

Una socióloga que prefiere omitir su nombre por seguridad señala que el sandinismo desde la década de los 80 no dejó de ver a la Iglesia católica como un poder adverso por la falta de apoyo que le dio, esa aversión no se traslada hasta 2018 con la crisis política, sino, es una cuestión histórica.  

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Sin embargo, había una percepción generalizada de acuerdo entre el Frente Sandinista y el clero por la relación cercana del cardenal emérito Miguel Obando y la familia Ortega Murillo, así como el estilo convencional del arzobispo Leopoldo Brenes. A esto se sumaban las constantes invitaciones a los nuncios apostólicos del Vaticano a los eventos oficiales y la propaganda religiosa sincrética dirigida por Rosario Murillo, la esposa de Ortega, presidenta de los Consejos del Poder Ciudadano (CPC) y actual vicepresidenta. 

La llegada al poder de Ortega antecede, además, a la penalización del aborto, incluso del aborto terapéutico que estaba vigente en el código penal desde 1893. La medida se adoptó previo a las elecciones de 2006 antes que Ortega retornara al poder con el 38% de los votos. 

Al respecto, monseñor Abelardo Mata, obispo de Estelí y secretario de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN), indicó a Expediente Público: “Llama la atención cómo, y eso lo hace también gente de izquierda pensante, cómo asumen con fuerza y con entereza la lucha contra el aborto. Y esto fue lo que convenció a muchos católicos creyentes de que podía ser un buen gobierno cuando ellos se manifiestan en contra del aborto y han mantenido entre comillas esta posición, aunque en diversas revisiones del Código de la Familia van creándose fisuras de que no se admiten ninguna figura jurídica que propicie el aborto en el país. Esto no es propio de los grupos de izquierda, sin embargo ¿ellos son de izquierda, no son de izquierda? Pienso que aquí no estamos ante una ideología, sino, un grupo de hombres que tomó el poder y que está decidido a luchar por el poder a toda costa”. 


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SIETE AÑOS DE BOICOT 

La apropiación del lenguaje y simbología religiosa no estuvo acompañada de un diálogo con los obispos, durante siete años el régimen no recibió a la CEN que pedía un encuentro con el mandatario. Ortega se limitó a mantener su cercanía con Obando y particularmente con el nuncio Fortunatus Nwachukwu cuando llegó en 2012 y quien fue sustituido por Waldemar Stanislaw Sommertag en 2018.  

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Sin embargo, tras esa cortina propagandística “no había una relación cordial, por mucho que ellos hablen de la palabra de Dios, pero por sus obras los conocerán. ¿Qué obras presentan, de vida o de muerte?”, explica a Expediente Público monseñor Carlos Avilés, vicario de la arquidiócesis de Managua. 

“Si ves todos los mensajes de la CEN, se le dicen las verdades al gobierno, la carta de 2014 entregada en la Nunciatura, le hacen una radiografía de la realidad, un mensaje propositivo, patriótico, desde la fe, con todo respeto”, dice. 

Avilés se refiere al diálogo del 21 de mayo de 2014 que terminó con siete años de boicot a la jerarquía católica. Una premonición de lo que sería cuatro años más tarde casi en la misma fecha, el 16 de mayo de 2018, el diálogo tras las protestas masivas contra el régimen. 

Todos los obispos hacen referencia a este primer encuentro con Ortega y Murillo en la Nunciatura Apostólica porque generó una crisis entre el régimen y los obispos. La CEN en una reunión a puertas cerradas de cuatro horas entregó una carta con 28 puntos relevantes sobre la situación del país, incluyendo la necesidad de elecciones libres y transparentes, el documento de 14 páginas se llamaba En búsqueda de nuevos horizontes para una Nicaragua mejor”. 


Uno de los puntos en esa carta “Los años pasan y nadie es eterno” instaba a Ortega a “heredar a la nación un legado histórico digno de ser recordado por las futuras generaciones”.  

Monseñor Mata recuerda que en 2014 “ante el magma de inconformidad que percibíamos dentro del pueblo, le tiramos un proyecto, una carta de revisión al partido de su quehacer como gobernantes y no fue por querer un golpe de Estado, sino, llamando al gobierno que tuviera éxito en su gestión y que fuera fiel a promesas que había hecho al pueblo. El gobierno no recibió mandato de cambio de cómo debe ser una república, esto es una república democrática. No es una monarquía, mucho menos una monarquía hereditaria”. 

Agrega: “Venimos de una situación con Somoza que estaba creando eso, y se gestaba otra vez lo mismo. A eso se debió justamente… y sobre los problemas del canal con el campesinado, las golpizas, matanzas en las montañas, la violencia en ciertos barrios marginados y el encarecimiento de la vida. Esa carta fue recibida y simplemente se dijo ‘estamos aquí enjuiciados y ante este juicio ¿a quién vamos a apelar, a la corte de los ángeles?’, ridiculizando y minimizando lo que se le presentaba por el bien de la nación y el éxito del mismo gobierno, porque esa ha sido nuestra posición, no ha sido un golpe de Estado”. 

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Monseñor Miguel Mántica, párroco de la iglesia San Francisco de Managua, explicó a Expediente Público que “la carta de 2014 es el documento más amplio de la CEN, pero desde 2010 empezaron a señalar el modo autoritario de ejercer el poder. Era necesario que todos los nicaragüenses participáramos en la toma de decisiones, ese era un tema constante”. 

“La iglesia levantó su voz en diferentes ocasiones, por otro lado, tiene otra tarea, y es la búsqueda de la paz”, reconoció el religioso. 

“Desde antes de 2018 denunciamos la falta de empleo, educación, salud. Siempre mantuvimos la presencia en los barrios y los últimos caseríos, también la denuncia de las injusticias.”, asegura monseñor Avilés, 

“En mis homilías decía a la empresa privada, dicen que el país tiene altos índices de crecimiento, dónde está, yo miro más gente en los semáforos, es un capitalismo salvaje como decía Juan Pablo II”, expresa. 

VIEJOS Y NUEVO ALIADOS 

“Un obstáculo enorme que ha tenido (el FSLN) ha sido la iglesia como institución por su magisterio y el sentir de un pueblo católico que escucha la voz de sus líderes de sus obispos y sacerdotes”, expresa monseñor Mata. 

Por eso la política religiosa del régimen no solo se da en la manipulación de la espiritualidad de católicos y evangélicos, sino, en la abierta captación de líderes religiosos. Si bien pierden el apoyo de prominentes religiosos como los hermanos Fernando y Ernesto Cardenal (fallecidos en 2016 y 2020, respectivamente), mantiene entre sus simpatizantes a Miguel D’escoto (fallecido en 2017), así como otros adeptos a la teología de la liberación como el padre Uriel Molina Oliú, miembro de la progubernamental Comisión de la Verdad, Justicia y Paz creada para amparar los crímenes de lesa humanidad cometidos por el Estado en 2018, y otros miembros de base como el padre Antonio Castro de la parroquia La Merced del barrio Larreynaga de Managua. 

Llama la atención la conversión de antiguos críticos del FSLN al estilo Obando, entre ellos el padre Neguib Eslaquit, párroco de Dolores destituido en 2014 y ahora director del Centro Espiritual Betania de ese mismo municipio a 40 kilómetros al sur de Managua. Era antiguo simpatizante de los liberales y antisandinista. 

Murillo leía textos del padre Eslaquit como “cosas bellísimas que le había mandado”, explica una experta en teología que pidió anonimato. Aparece frecuentemente en los medios oficialistas dando alabanzas al régimen. 

Monseñor Mata asegura, sin identificar nombres, que “han querido comprar sacerdotes han querido denigrar sacerdotes, también se siguen con lupa la vida de sacerdotes y algunos que le tienen cogido en algunos malos pasos han logrado dominarlos y callarlos y su molestia es cuando no logran conseguir los planes que ellos quieren con respecto a la religión por esto mismo nos ven como mucho rechazó desde el comienzo, aunque han manejado un lenguaje de buen vecino con respecto a la iglesia católica”. 

Junto a aliados públicos del régimen como los padres Antonio Castro, Neguib Eslaquit y monseñor Eddy Montenegro, se critica al vicario de cárcel Eddy Rojas, por su poca disposición a denunciar los abusos contra los presos políticos, en abril de 2019 durante la liberación de más de 600 reos comunes durante la Semana Santa, fue invitado por la ministra de Gobernación María Coronel: también Eylin Castro, vicario de Educación, promueve al régimen. 

El Gobierno trató de comprar con dádivas y hay sacerdotes que recibieron ayudas y viajes. En 2017 monseñor Sándigo peregrinó a Israel con su clero (25 sacerdotes) en Chontales y hay señalamientos anónimos que esto fue financiado por el régimen Ortega-Murillo, indica el periodista Chamorro. 

Monseñor Báez llegó a denunciar a sacerdotes que recibían dinero del gobierno para las fiestas patronales cuyo precio era callar los abusos que se estaban cometiendo, recuerda la socióloga consultada. 

El Estado desde antes de Ortega ha entregado dinero a parroquias consideradas patrimonio nacional, cultural, histórico o arquitectónico, con el fin de sostener su cuidado y preservación, un ejemplo, es la catedral de León. 

El régimen comenzó a usar esta partida presupuestaria para captar y castigar a sacerdotes y pastores tal como lo empezó a reportar desde 2011 el Departamento de Estado de los Estados Unidos en sus informes anuales de libertad religiosa. 

En el Informe de Libertad Religiosa 2011 el gobierno norteamericano decía: “Tanto líderes de las iglesias católicas como evangélicas reportan que el gobierno provee o colabora con ayuda financiera, impuestos o subsidios a iglesias particulares basadas en la afinidad política del párroco o pastor”. 

En total, el gobierno de Daniel Ortega ha destinado a proyectos sociales, parroquias y en general a la iglesia Católica unos 160 millones de córdobas, alrededor de 4.7 millones de dólares al cambio actual, en 13 años. Además, vía presupuestaria entregó otros 11.5 millones de córdobas en este periodo a asociaciones católicas, esto equivale a 335 mil dólares. 

En el último año de gobierno del conservador Enrique Bolaños, las iglesias católicas recibieron 9.4 millones de córdobas, en 2007 ya la asignación subió a 16.4 millones con Ortega en el poder. 

Aunque en 2010 y 2012 las dotaciones bajaron a 9.9 millones y 7.9 millones de córdobas, respectivamente en 2016 y 2017, previos a la crisis, las iglesias católicas recibieron anualmente 18.9 millones de córdobas. 

Junto a templos históricos y Caritas, la organización benéfica de la iglesia, aparecen montos a parroquias de aliados del régimen como La Merced del barrio Larreynaga en la capital, donde está el padre Castro, que obtuvo 5.5 millones de córdobas entre 2007 y 2019; la iglesia Espíritu Santo de la colonia Maestro Gabriel, también de Managua, donde está Bismarck Carballo, recibió en 2007, 2011 y 2015 montos que suman 400 mil córdobas; y el Centro Betania del padre Eslaquit obtuvo 250 mil córdobas en 2012. 

Tras la ruptura de Ortega con los obispos, se redujo el presupuesto para fondos de la iglesia a 7.6 millones de córdobas en 2018 y a 3.5 millones de córdobas en 2019. 

LA CORRELACIÓN DE FUERZAS DE LA CONFERENCIA 

La CEN es un gremio relativamente pequeño, eran apenas diez obispos en 2018, ahora son siete tras la muerte en 2020 de monseñor Bosco Vivas de la diócesis de León y monseñor Daviel Zywiec de la diócesis de Siuna, más el traslado del obispo auxiliar de Managua, monseñor Báez,  

Fuentes que prefieren anonimidad explican que del gremio las voces beligerantes eran Báez, Mata y el obispo de Matagalpa, Rolando Álvarez, sin embargo, el exilio de facto del obispo auxiliar de Managua desde abril de 2019 quitó fortaleza al protagonismo que estaba teniendo la Iglesia como aliada de las demandas de la población. 

Las actitudes más conciliatorias con el régimen provenían de monseñor Vivas, en febrero de 2019 abrió las puertas de la catedral al parlamento dominado por los sandinistas, algunos opositores recuerdan que los sacó de la catedral de León en junio de 2019 y los dejó en la calle a manos de la policía que terminó golpeándolos, otros que medió para que la masacre en la ciudad universitaria no fuera mayor en 2018, en mayo de 2020 invitó a la magistrada y exagente de seguridad sandinista Juana Méndez a sus 50 años de vida sacerdotal. 

Dentro de la CEN, Vivas decía que debían bajar el tono. No que se callara, pero no estaba dispuesto a que se ligara la posición de los obispos a las demandas de la población, explica una fuente. 

El 29 de junio de 2019 el papa Francisco aceptó el retiro de Vivas, quien fue sustituido por el obispo de Chontales, René Sándigo, quien públicamente no se manifestó a favor de los manifestantes y las demandas de la misma iglesia. 

“En una homilía culpó a la iglesia (de la violencia en 2018) porque dijo que no llamó a reconciliación”, recuerda Emiliano Chamorro, periodista que ha cubierto ampliamente la temática religiosa en Nicaragua. 

El cardenal Brenes, monseñor Jorge Solórzano, obispo de Granada, y el obispo de Jinotega Carlos Herrera, por lo general, han mantenido un tono moderado, mientras los otros dos obispos tienen la singularidad de ser extranjeros, en el caso del fallecido obispo de Siuna, Zywiec y el actual obispo de Bluefields, Pablo Schmitz. 

LOS NUNCIOS EN EL AJEDREZ DE MURILLO 

El nuncio Fortunatus Nwachukwu estuvo seis años en Nicaragua y llegó entablar una relación muy cercana con los Ortega, a tal punto que llegó a prohibir a los obispos dar entrevistas o hacer críticas contra el gobierno. 

El periodista Chamorro recuerda que de algún modo el espionaje del régimen en un medio donde trabajaba llegó a filtrar la entrevista que había hecho a un alto jerarca de la iglesia, como consecuencia, Nwachukwu llamó al religioso para que procurara impedir la publicación de la entrevista. 

La entrevista señalaba la falta de respeto de Ortega a los obispos durante una reunión. 

A finales de enero de 2018 Nwachukwu se despidió de Nicaragua y el Papa nombró el 15 de febrero de ese año a Waldemar Stanislaw Sommertag como nuevo nuncio, pero llegó al país cuatro meses después en medio de la crisis y en medio del diálogo nacional, el 15 de junio,  

Ambos nuncios interfirieron directamente en las posiciones de los obispos nicaragüenses presionado para que se callaran y se mantuvieran al margen de lo que ocurre en el país, sostiene Chamorro. 

Monseñor Mata sabe que la opinión general sobre el enviado del Vaticano Sommertag tras el dialogo de 2018 es de “cercanía al presidente”, pero “todo nuncio habla de sus superiores, yo también hablo de mis superiores, pero en el Vaticano hay varias cabezas bajo el Santo Padre”. 

“Este nuncio comparado con el anterior está más cercano a nosotros todavía, en cuanto a estar a favor de la Conferencia”, asegura Mata. 

“El señor nuncio actual (Sommertag) es un hombre muy valioso, de mucho conocimiento del código canónico, (pero) con experiencia de iglesia limitada, generalmente los mandan al inicio (a los nuncios) a comunidades eclesiales pequeñas, no conferencias episcopales de 500 o 600 como Brasil y Estados Unidos, sino, a pequeñas conferencias como la nuestra que somos 10 personas, donde más fácil es el intercambio. Sabemos que este es su primer servicio como nuncio y está desarrollando lo que como secretario aprendió y en la formación para la diplomacia en el Vaticano”, considera el obispo Mata. 

“Gracias a Dios el señor nuncio es heredero del nuncio anterior, podemos decir, que entre nuncio y nuncio hay diferencias”. 

La experta consultada por Expediente Público señala que Sommertag no conoce la realidad nicaragüense y ningún nuncio está dispuesto a arriesgar algo, incluso considera que está bajo control de Murillo.  

“No sabemos qué hace, pero está aquí. En un tiempo se convirtió en la línea directa con Murillo para sacar presos y en el dialogo de 2019, hoy parece estar de vacaciones”, agrega. 

La fuente cuestiona: “¿Cuál será el papel del Vaticano en este año electoral 2021?, no sabemos. ¿Está el papa Francisco claro de lo que pasa en Nicaragua?, creo que sí, pero el Vaticano es un poder. En la última entrevista que ha dado Báez afirma que ha hablado largamente con el Papa y le ha dicho que espere porque se va a resolver (la situación). ¿Se va a resolver con Ortega y sin elecciones? ¿Qué sabe el Papa? El último diálogo fue la empresa privada, Alemania y el Vaticano, lo promovieron pensando que sería la salida, no sabían que Ortega es firmar me harás, cumplir jamás”.