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Fiscalía de Nueva York: “Individuos como este han inundado de impunidad y corrupción a Honduras”

** Antonio “Tony” Hernández intentó despedir a su abogado en el último minuto, en un acto desesperado de aplazar la sentencia en su contra por narcotráfico.

** Hondureños afuera del tribunal celebraron al escuchar la condena: cadena perpetua más 30 años de cárcel y la devolución de 138.5 millones de dólares.

Expediente Público


Decenas de hondureños que esperaban la tarde de este martes 30 de marzo en las afueras de la Corte del Distrito Sur de Nueva York, estallaron en gritos de júbilo cuando fueron notificados del veredicto del juez Kevin Castel: cadena perpetua más 30 años de cárcel para Juan Antonio “Tony” Hernández, además de la confiscación de 138.5 millones de dólares, que serían las ganancias obtenidas por el procesado al movilizar a Estados Unidos unos 185,000 kilos de cocaína, desde el 2004 al 2016.

Algunas personas, presas de emoción, lloraban y se abrazaban. Otros gritaban consignas de agradecimiento a la justicia estadounidense y pedían cárcel para el hermano de “Tony”, el presidente hondureño Juan Orlando Hernández, señalado por la Fiscalía como socio en el negocio del tráfico de drogas.

Por otra parte, a miles de kilómetros, en Honduras, pudo escucharse el estallido de petardos en barrios de varias ciudades al momento de conocerse la sentencia. En los últimos días cientos de hondureños habían enviado cartas al tribunal neoyorquino para solicitar la cadena perpetua contra “Tony” Hernández.

La lectura de sentencia fue pospuesta en al menos diez ocasiones a petición de la defensa, tiempo que fue aprovechado por el procesado para tomar cursos bíblicos y para el manejo de la ira, lo que fue presentado ante el juez Castel como atenuante en busca de que se le aplicara la pena mínima, que hubiese sido de 40 años de reclusión.

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La lectura

A eso de las 2 de la tarde de este 30 de marzo, hora local (12 del mediodía, hora de Centroamérica), Tony fue trasladado a la sala 11D de la Corte del Distrito Sur de Nueva York, vestido con un traje azul, de prisionero.

A eso de las 2:13 el juez Castel dio indicaciones de que leería la sentencia y consultó a fiscales y defensores si estaban preparados. Sin embargo, el abogado de Hernández, Peter Brill, y el mismo acusado comenzaron a blandir argumentos en un último intento por posponer la lectura de sentencia, beneficio que ya habían logrado en unas diez ocasiones.

Brill le indicó a Castel que su cliente estaba inconforme con algunas porciones del informe de presentencia, porque él se sigue considerando inocente, y dicho reporte se basa en la premisa dictada por el jurado, de que es culpable. Además, le comunicó que Hernández no estaba de acuerdo con el trabajo realizado por él, su abogado defensor, por lo que no estaba “preparado” para celebrar la audiencia.

El juez le dio la palabra a Hernández, quien presentó varias quejas. En primer lugar le preguntó al juez si había recibido dos cartas que él le envío y Castel le respondió que había recibido una. Allí, el condenado hizo un recuento del contenido de esas cartas. En primer lugar se quejaba porque a causa de la pandemia no tuvo suficientes encuentros con su defensor y que la comunicación vía correo electrónico había sido limitada, al grado de que algunas de las consultas planteadas fueron respondidas apenas hace dos meses.

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“Tony” Hernández indicó que la última vez que se reunió con su abogado hablaron de presentar reclamos por al menos quince casos de “violación Brady”, por lo que esperaba se celebrara una audiencia para ventilar el tema, pero que se vio sorprendido cuando se dio cuenta, a través de un medio de comunicación, que la convocatoria para el 30 de marzo sería para la lectura de sentencia.

Hernández hacía alusión a una ley de protección de derechos humanos a todo acusado de un delito grave en Estados Unidos. Argumentó que en su caso hubo ocultamiento de información que permitiría demostrar que es inocente.

Tratando de hacer ver que su abogado había sido negligente, Hernández contó que en una de las discusiones con Brill, este le había dicho que lo contrataron para representarlo en la lectura de sentencia, no para corregir los errores de los abogados que había tenido anteriormente.

Le hizo ver al juez Castel que él también era abogado y que aunque no estaba familiarizado con la justicia estadounidense, sabía que podía reclamar sus derechos. Segundos después argumentó que pediría una nueva representación legal porque se sentía “engañado” por Brill.

Las cartas de su mamá y hermano

El condenado hermano del presidente hondureño, también se quejó porque algunos medios de comunicación publicaron las  cartas de solicitud de clemencia presentadas en los últimos días por su madre, Elvira Alvarado; y su hermano Amílcar Hernández. En ellas le aseguraban al juez que “Tony” es un hombre “temeroso de Dios”, afectado por “mentiras” que lo han “incriminado injustamente”, por lo que le pedían “justicia”, lo que para ellos significaba dejarlo en libertad.

Remató pidiendo que se revisaran los documentos donde él planteaba las “violaciones Brady” antes de leerle la sentencia.

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Como respuesta, el juez Castel le dijo que no era cierto que se hubiesen cometido violaciones a sus derechos, porque en las cortes federales estadounidenses se respetan los procedimientos, y que su planteamiento era extemporáneo.

El judicial le hizo ver a “Tony” Hernández que la aplicación de las reglas de Brady no era el punto principal para estar en esa audiencia “y usted ha tenido tiempo desde su veredicto hasta el día de hoy” para presentar cualquier reclamo, “tuvo un año y cinco meses para prepararse”.

Castel le señaló que si tenía objeciones, el tiempo procesal para presentarlas era hasta seis semanas después de emitido el veredicto y no lo hizo, y que a pesar de haber sido representado por diversos abogados, ninguno presentó un argumento de “violaciones Brady”.

“Entendemos que es diferente la ley como se maneja aquí a como se maneja en Honduras, pero aquí no ha habido violaciones en nada”, le dijo con dureza el juez.

El turno de los fiscales

Seguidamente le dio la palabra al fiscal, quien apuntó que “las evidencias mostraron que el acusado conspiró para traer cocaína a este país (Estados Unidos). Durante 15 años utilizó su poder político volviendo a Honduras en un narcoestado, incluyendo a su hermano (el presidente), involucrado en narcotráfico”.

Enfatizó el representante de la Fiscalía que la familia del acusado se vinculó con miembros de las Fuerzas Armadas de Honduras para proteger “el paso de las drogas de este individuo, e hicieron millones de dólares. El Partido Nacional desde el 2009 dio protección a narcotraficantes para la importación de cocaína en masa, miles y miles de kilos de cocaína inundaron nuestro país, en alrededor de 15 estados”.

El funcionario dijo que Hernández también  “asesinó y obstruyó la justicia” y que lejos de mostrar arrepentimiento se mostraba arrogante. También recordó los sobornos de Joaquín “El Chapo” Guzmán y otros narcotraficantes a la campaña presidencial de su hermano, el presidente hondureño.

“Esta corrupción ha tenido consecuencias para Honduras al convertirse en un país violento. En el 2013 San Pedro Sula se convirtió en la ciudad más peligrosa del mundo. La conducta de Tony Hernández ha contribuido a que se incrementara la violencia”, dijo el fiscal.

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Lo acusó de estar involucrado en asesinatos en Honduras y recordó que su hermano Amílcar Hernández había visitado a Nery López Sanabria (alias Magdaleno Meza) en una cárcel de máxima seguridad y que días después este fue asesinado. López Sanabria era un trabajador del cartel de los Valle Valle, en el Occidente de Honduras, y al ser detenido por la policía de este país, le decomisaron unas libretas donde se detallaban supuestos pagos hechos a “Tony” y a Juan Orlando. Esas libretas fueron presentadas como evidencia en el juicio de octubre de 2019.

A lo que agregó: “El gobierno pide cadena perpetua porque este individuo es una mala persona. El comportamiento de individuos como este han inundado de impunidad y corrupción a Honduras”.

La presencia del Presidente

Finalmente el juez Castel le hizo un repaso de todas las pruebas y testimonios presentados durante el juicio, de que lo consideraba un traficante de alto nivel y responsable de varios homicidios en los que había involucrado incluso a oficiales de la policía.

Sostuvo que ese dinero “era para protección al narcotráfico, ya que Juan Antonio Hernández vendía protección para obtener dinero para la campaña de Juan Orlando Hernández. Pero “Tony” no solo vendió protección al Chapo Guzmán, también vendió información de los radares y retenes en el país. Recibió dinero para dar información de retenes y radares. Usted tiene responsabilidad desde el 2004 hasta el 2016 de traficar 185,000 kilos de cocaína, eso es 1.5 billones de dosis. Usted es de los más altos que se han podido enjuiciar en Estados Unidos, pocos de su categoría se han enjuiciado”.

Dijo confiar en que esta sentencia ayudará a parar el narcotráfico en Honduras, y que el acusado y su socio no deben usar más a este país  centroamericano como ruta de tránsito de la droga. Acto seguido le dejó caer la pena: cadena perpetua más 30 años de cárcel. Sin embargo, le aclaró que esa sentencia puede ser apelada.

Reacción

En el juicio de noviembre de 2019, la Fiscalía de Nueva York presentó a los hermanos Hernández como socios en el negocio del tráfico de drogas, donde Tony gestionaba sobornos pagados por narcotraficantes para las campañas políticas que llevaron a Juan Orlando a la Presidencia  de Honduras en dos ocasiones (primer período 2014-2018 y segundo período inicio 27 de enero de 2018 y termina en enero del 2022).

En una conducta que se ha hecho reiterativa, el presidente de Honduras en los últimos días viene montando conferencias de prensa, pagando publicidad en medios hondureños y enviando mensajes en redes sociales para afirmar que los testimonios en su contra son “mentiras, falsos testimonios”. Asegura que gracias a su gestión el paso de la cocaína por Honduras disminuyó en un 95 por ciento en los últimos años.

Temprano este martes el presidente envió un mensaje en Twitter donde decía que “para toda la familia, la noticia que se espera de Nueva York será dolorosa. ¿Y qué más se puede decir de un juicio en el que el testimonio del principal “cooperador” de los fiscales ahora queda expuesto por las grabaciones secretas de la propia DEA como una mentira?”.

Con esto hacía alusión a supuestas grabaciones en su poder donde algunos narcotraficantes en una conversación aseguran que él es “arisco” y “super arisco” para dejarse contactar.

Además, enfatizó que “antes, las narcoavionetas aterrizaban como moscas en territorio hondureño a vista y paciencia de las autoridades. Hoy, el tráfico de drogas se redujo en un 95% en Honduras. Lo dice el Depto., de Estado de EE.UU.. No lo digo yo”, dijo en uno de sus tuits el presidente.

De igual forma, miembros de su gabinete y de su partido político, el Nacional, han emitido mensajes resaltando el trabajo realizado en contra de la narcoactividad, asegurando que Hernández es enemigo jurado de los criminales.