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¿Es Yani Rosenthal un candidato impuesto por las élites de Honduras?

** Luego de purgar en Estados Unidos una pena de tres años de reclusión por lavado de dinero para Los Cachiros, regresó a Honduras a buscar la Presidencia, lo que plantea serios cuestionamientos para un país que ya es tildado de narcoestado en las portadas de muchos diarios en el mundo.

***El 13 de abril el Consejo Nacional Electoral hizo la declaratoria de ganadores de las elecciones primarias, en un proceso marcado por las denuncias de fraude y negociaciones “debajo de la mesa” para impulsar su candidatura.


Expediente Público

De llegar a la Presidencia el empresario y abogado Yani Rosenthal, Honduras se volverá un país “inviable”. Habrían relaciones tirantes con su principal aliado y benefactor, Estados Unidos, con un suministro de ayudas y préstamos condicionados al extremo, bajo vigilancia permanente de la DEA y en el peor de los casos, la nación centroamericana seguirá siendo considerada un narcoestado, con un tratamiento para los hondureños similar al que recibían los colombianos hace algunos años cuando llegaban a un aeropuerto internacional. Ese es el criterio de analistas y políticos hondureños, consultados por Expediente Público tras el triunfo de Rosenthal en las elecciones primarias celebradas el 14 de marzo de 2021.

A las 11:07 de la noche del 13 de abril, el Consejo Nacional Electoral (CNE) emitió una declaratoria oficial de ganadores del proceso electoral, donde además de Rosenthal en el Partido Liberal, encabezaron las votaciones Nasry “Tito”Asfura, del Partido Nacional y Xiomara Castro, de Libertad y Refundación (Libre). Los tres buscarán la presidencia el 28 de noviembre de 2021 con posibilidades reales, aunque existen al menos otros diez partidos políticos considerados “pequeños”, algunos incluso llamados de “maletín”, con casi nulas posibilidades de alcanzar el poder.

La declaratoria supuso la culminación de un proceso marcado por las denuncias de fraude y por los señalamientos de ineficiencia de un Consejo Nacional Electoral que comenzó a brindar resultados a cuentagotas tres días después de cerradas las votaciones del 14 de marzo, y que poco hizo para evitar las acusaciones de “inflado de votos” a favor de candidatos en los tres niveles electivos: alcaldes, diputados y presidentes.

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Según Luis Zelaya -el candidato que perdió ante Rosenthal-, a este le sumaron unas 100,000 marcas o votos que en realidad no recibió, porque el sistema político hondureño lo quiere imponer para defender al actual presidente hondureño, Juan Orlando Hernández, de una futura acusación por narcotráfico en las cortes estadounidenses, algo a lo que él no se prestaría de llegar a la Presidencia, afirmó.

Economía y política

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Yani Rosenthal, de 55 años, es el hijo mayor del acaudalado empresario Jaime Rosenthal Oliva (QDDG) y su esposa Miriam Hidalgo. Su abuelo, Yankel Rosenthal, un electricista rumano de origen judío, llegó a Honduras en los años 20 huyendo de los años de la postguerra en una desolada y convulsa Europa, para establecer en San Pedro Sula (al norte) una tienda que se llamó “Siga la flecha” y que fue el primer ladrillo del imperio que llegó a ser Grupo Continental.

Don Jaime, graduado como ingeniero en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) a finales de los años 50 del siglo pasado, fue quien vino a revolucionar la manera de hacer negocios en la familia. Así, estableció un banco, una aseguradora, un periódico, canales de televisión, una cementera, una constructora, una empacadora de carnes y a realizar inversiones en la agroindustria hasta totalizar unas 50 empresas, en su mayoría de grandes capitales en relación al tamaño de la economía hondureña.

Sus detractores solían criticar su estilo empresarial al acusarlo de utilizar la política para controlar entidades como el Poder Judicial y así medrar en sus empresas. Fue precandidato presidencial en al menos tres ocasiones y en una, de 1986 a 1990, fue designado presidencial (vicepresidente); fue diputado de 2002 a 2006 y asesor de varios mandatarios.

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Por su parte, Yani, en su juventud, pasó por la gerencia de varias de las empresas más importantes del Grupo Continental mientras se involucraba, tras bambalinas, en la coordinación de la carrera política de su padre. De 2006 a 2008 fue ministro de la Presidencia en el gobierno de Manuel Zelaya Rosales y de 2010 a 2014 ganó una diputación. En el 2012 lanzó su precandidatura a la Presidencia de la República pero perdió las primarias del Partido Liberal ante Mauricio Villeda, que a su vez no pudo ganar ante Juan Orlando Hernández en su primer periodo (2014-2018).

La caída del imperio

El 6 de octubre de 2015 el empresario Yankel Rosenthal Coello, primo de Yani y sobrino de don Jaime, fue detenido por autoridades estadounidenses en el Aeropuerto Internacional de Miami. Era la culminación de un proceso investigativo de la DEA y de otras agencias estadounidenses que dio paso ese mismo día a una declaración de la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos (OFAC, por sus siglas en inglés), donde designaba a 7 empresas del Grupo Continental y a tres empresarios (Jaime, Yani y Yankel), “como traficantes de narcóticos especialmente designados conforme a la Ley de Designación de Cabecillas Extranjeros del Narcotráfico (Ley Kingpin) por desempeñar un papel significativo en el tráfico internacional de narcóticos”, según un boletín del Departamento del Tesoro.

Agregaron que “Jaime Rolando Rosenthal Oliva, así como su hijo Yani Benjamín Rosenthal Hidalgo y su sobrino Yankel Antonio Rosenthal Coello, proveen servicios de lavado de dinero y otros para apoyar actividades de tráfico internacional de narcóticos de múltiples traficantes de drogas centroamericanos y de sus organizaciones criminales”.

Como resultado, de inmediato sus bienes y cuentas bancarias en Estados Unidos quedaron congeladas, mientras que en Honduras sus autoridades se lanzaron a desmantelar varias de las empresas y a incautar bienes, sin que hasta la fecha se tenga claro quién las usufructúa. Reportes de prensa local han advertido de personas desconocidas bañando en las piscinas de casas de playa de los Rosenthal o de la desaparición de al menos 2,000 cabezas de ganado de raza.

Unas tres semanas después de la detención de Yankel, a finales de octubre de 2015, Yani se entregó a las autoridades estadounidenses sin hacerlo público en Honduras, mientras que el Poder Judicial hondureño dio trámite a una acusación por defraudación fiscal contra don Jaime y le dictó arresto domiciliario en noviembre de 2015. De esta manera el empresario, que entonces tenía 79 años de edad, pudo evadir a las cortes norteamericanas, ya que las leyes hondureñas prohíben la extradición de ciudadanos que tienen cuentas pendientes en los tribunales locales.

Don Jaime falleció en una clínica de San Pedro Sula el 12 de enero de 2019, sin que la justicia estadounidense lo alcanzara, pero con la pena de ver roto el imperio que le llevó varias décadas levantar.

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Yankel, quien fue durante más de un año ministro de Inversiones en el primer gobierno de Juan Orlando Hernández, y Yani, se declararon culpables de delitos de lavado de dinero. El primero fue condenado a una pena de 2 años y 5 meses de reclusión, y su pariente se hizo acreedor a una sanción de 3 años de cárcel, la devolución de 500,000 dólares y una multa de 2.5 millones de dólares.

Yani cumplió su pena en agosto de 2020 y de inmediato fue deportado a Honduras, donde en una larga entrevista en una televisora propiedad de su familia aseguró que se había declarado culpable de un delito en Estados Unidos que no es delito en Honduras (“tranzar con bienes de origen ilícito”), que había sido por “comprar algunas vacas” al cartel de Los Cachiros, y se mostró arrepentido de lo sucedido. A los pocos días lanzó su precandidatura presidencial.

En realidad, según cortes estadounidenses, el empresario participó en una operación de lavado de dinero de 2008 a 2013. “El acusado hacía negocios con narcotraficantes, compró más de 6 millones de dólares en productos básicos de narcotraficantes con pleno conocimiento de que los productos básicos eran el fruto de actividades del tráfico de estupefacientes, algunas de las cuales las materias primas fueron enviadas a los Estados Unidos”, según una declaración del juez para el Distrito Sur de Nueva York, John Koeltl.

Además, este comunicado del Departamento de Justicia, señala en su titular que “Un excongresista y empresario hondureño fue sentenciado a 36 meses de reclusión por lavado de dinero”.

Problemas legales no acaban

Pero aunque ya pagó una condena, sus problemas legales con la justicia estadounidense podrían continuar. En diciembre de 2020 la misma Fiscalía del Distrito Sur hizo públicos documentos donde Fredy Nájera (un diputado hondureño en funciones que se entregó a la justicia estadounidense en 2018 tras ser acusado de narcotráfico y está a la espera de sentencia), aseguraba haber recibido un millón de dólares del cartel de Sinaloa para la campaña presidencial de Yani del 2012, a cambio de protección de sus actividades de tráfico de drogas (página 19 de la Sentencing submission).

Adicionalmente, en el juicio contra el narcotraficante Geovanny Fuentes, surgieron documentos donde Yani aparece como notario en una de las operaciones de la empresa Agroforestal Fuentes, realizada en junio de 2015, pocos meses antes de que la justicia estadounidense ordenara el arresto del abogado y empresario. Fuentes fue declarado culpable por narcotráfico y otros delitos en un proceso celebrado en la Corte del Distrito Sur de Nueva York en marzo de 2021 y está a la espera de sentencia, programada para junio próximo.

A Yani Rosenthal le retiraron la visa estadounidense de por vida, según él mismo confesó, y continúa en la lista de la OFAC, aunque su padre y su primo ya fueron borrados.

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Un narcoestado

La candidatura de Yani se plantea en un contexto donde Honduras ha sido señalado como narcoestado en varios juicios a narcotraficantes hondureños en Estados Unidos. Ellos han confesado que sus negocios de tráfico de drogas prosperaron durante más de una década gracias a la colaboración de militares, policías, diputados, alcaldes y presidentes, incluyendo al actual, Juan Orlando Hernández. Un hermano de éste, Juan Antonio “Tony” Hernández, fue condenado en marzo a cadena perpetua y a 30 años más de cárcel por liderar operaciones de narcotráfico.

La realidad plantea que de llegar Rosenthal a la Presidencia, Honduras pasaría de estar en manos de alguien señalado por sus vínculos con el narcotráfico a otro condenado por lavado de activos y también mencionado en los juicios de las cortes norteamericanas.

Las estructuras para mantener el poder por parte de ciertos grupos cercanos a Hernández se habrían montado en reuniones en las que participaron Manuel Zelaya Rosales, coordinador del partido Libre, de oposición; el presidente Hernández, por el Partido Nacional; y Carlos Flores, expresidente hondureño y quien controla un segmento del Partido Liberal, afirmó Luis Zelaya a Expediente Público.

Zelaya, ingeniero de profesión y exrector de una prestigiosa universidad, hasta hace pocos años era considerado un “outsider” de la política. Fue candidato del Partido Liberal y en el 2017 perdió las elecciones contra Juan Orlando Hernández, contra quien se va de frente al enfatizar sus posibles vínculos con el narcotráfico e incluso le ha pedido que se despoje de su inmunidad y que enfrente a la justicia estadounidense.

En el otro extremo, Rosenthal en una entrevista reciente para El Heraldo de Honduras, dijo tener dudas de que Hernández sea narcotraficante. En otra entrevista, con Radio América, una de las más escuchadas de Honduras, aseguró que durante su mandato va a trabajar “para que se convierta en innecesaria la figura de la extradición”.

A mediados de enero de 2021 trascendieron informes de reuniones políticas, con la participación de Manuel Zelaya, Hernández y personajes del Partido Liberal, donde se negociaría la reelección de Hernández o la llegada de Rosenthal a la Presidencia a través de una alianza entre el Partido Liberal y Libre.

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Para Zelaya el propósito de estas maniobras “sin lugar a dudas, buscan proteger a Juan Orlando para que éste pueda eludir la justicia norteamericana, que cada día lo cerca más”.

Insistió que “estamos viendo a una élite corrupta, ligada al narcotráfico, que no tiene bandera política, que no tiene ideología”.

Según Zelaya, en el caso de Yani Rosenthal “tuvieron que llegar a un nivel escandaloso de fraude” para que pudiera ganar. El 13 de abril él presentó una denuncia ante el Ministerio Público donde presentó actas electorales en las que, asegura, se favorecía de manera ilegal al otro candidato con cerca de 100,000 votos.

Para Zelaya, “todos aquellos que han sido nombrados en las Cortes Federales de Nueva York obviamente quieren eludir a la justicia norteamericana y allí hay personas de Libre, del Partido Liberal y del Partido Nacional, o sea, no hay distinción político-partidaria ni ideológica”.

No ve ninguna posibilidad de que Rosenthal alcance la Presidencia pero en el caso hipotético de que suceda mediante un “fraude escandaloso, como el que hicieron en marzo” sería nefasto y con consecuencias graves en las relaciones honduro-estadounidenses.

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Apunta que si Honduras sigue siendo considerado un narcoestado incluso podría ponerse en riesgo el Estatus de Protección Temporal del que se benefician unos 50,000 hondureños en Estados Unidos; lo que a su vez tendría un impacto en las remesas, principal fuente de divisas del país. Anticipa que incluso podrían venirse aranceles a maquilas, sector que aporta unos 150,000 empleos.

“Por ser un país que no lucha contra la corrupción, narcotráfico ni derechos humanos. Obviamente esas empresas ante ese posible arancel buscarían otros mercados, buscarían irse a El Salvador, Costa Rica, Nicaragua, Guatemala, a México, y vendría más desempleo”. Según él, muchos hondureños podrían comenzar a vivir lo que sufrían los colombianos en los años 90, cuando solo por su pasaporte eran sometidos a revisiones especiales al llegar a un aeropuerto internacional en busca de drogas y dinero.

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Salvador Nasralla, excandidato presidencial en el 2013 y 2017, y quien asegura haber sido víctima de fraude en esos procesos, apuntó que “indudablemente” a Rosenthal “lo ayudaron tanto el Partido Nacional como el Partido Libre, porque a ambos les convenía tener como candidato del Partido Liberal a una persona cercana a ellos”.

Dijo tener informes que muchos nacionalistas fueron a votar por su partido y después votaron por Rosenthal, y que lo mismo aconteció con alguna gente de Libre.

A su criterio, hay “afinidad de ideas” entre los líderes de esos partidos mientras que “Luis Zelaya tiene una política en contra de los narcotraficantes, de las personas que están cuestionadas por drogas, por lavado, y Rosenthal viene saliendo de tres años de prisión”.

Según el analista político hondureño Eugenio Sosa, Luis Zelaya era un precandidato incómodo para los grupos de poder en general y para el Partido Nacional en particular.

“Juan Orlando y todos los que lo han acompañado en su régimen, han logrado un punto favorable, que es sacar de la jugada a uno de sus críticos muy fuertes, sin posibilidades de señalarlo de lo mismo (narcotráfico, lavado) o de otro tipo de problemas. Ese es un triunfo del régimen, sacarlo de la jugada”.

Sosa, quien es coordinador de la maestría de Sociología en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, señaló que de llegar Rosenthal a la Presidencia, serían cuatro años de una relación bastante “tensa, tirante y abiertamente conflictiva con los Estados Unidos” y con un costo enorme para el país, por su alta dependencia del mercado y de la asistencia norteamericana.

No descartó que, en un hipotético gobierno de Yani, se ponga en práctica por parte de Estados Unidos una vigilancia directa y una indagación permanente para ver “si mantiene o están totalmente rotos los vínculos con el tráfico de drogas, probablemente (otorgue) ayuda mucho más condicionada”.

Aseveró que de seguir por ese camino, Honduras continuará “siendo considerado un narcoestado, un estado fallido, un país de un pacto de impunidad, un país del reino de los carteles y del reino de los grupos de corrupción”.

Para el analista y defensor de derechos humanos, Josué Murillo, la candidatura de Rosenthal refleja la desesperación del Partido Liberal de recobrar el poder, perdido en el 2009 al ser copatrocinador del golpe de Estado a Manuel Zelaya, “desde una figura que tiene cierto recorrido. Su padre fue un gran militante del Partido Liberal, que nunca temió decir abiertamente que no le importaba la presidencia, sino que tener cuotas de poder para controlar la Corte, y por el mismo camino parece que va Yani”.

Apuntó que si la política de Biden se mantiene, según los discursos de sus primeros meses de mandato, y si Yani llegara a presidir el país, probablemente Honduras va a tener una ayuda más limitada, con relaciones diplomáticas menos cercanas y una imagen internacional mucho más pobre de la que tenemos en este momento.

“Porque salir de uno (Juan Orlando Hernández) y entrar a otro que tiene vinculaciones muy similares al que está saliendo es el reflejo de un país, y lo voy a decir con toda alevosía, un país inviable para vivir, inviable para invertir, inviable para tratar, inviable para casi todo. Esto solo refleja un país destinado al fracaso”.

Pero las preocupaciones por un Yani Rosenthal presidente no se dan solo en Honduras, el congresista por Texas, Vicente González, en una comparecencia pública del enviado especial para el Triángulo Norte, Ricardo Zúñiga, le preguntó qué estaban haciendo para evitar que “gente como esta” se conviertan en presidente de Honduras.

En una respuesta diplomática, Zúñiga contestó que era decisión de los hondureños escoger sus autoridades, pero que Estados Unidos tiene claros los “estándares” de las personas con las que están dispuestos a trabajar, es decir, quienes están comprometidos a luchar contra la corrupción y el crimen transnacional.

La presentación se dio ante el Subcomité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes sobre el Hemisferio Occidental, Seguridad Civil, Migración y Política Económica Internacional, pocos días después de que Zúñiga hiciera una gira por la región, en la que evitó llegar a Honduras, y un día después de que el CNE oficializara a los candidatos ganadores.

Deslice para ver comentarios

El sistema falló

Para la realización de este análisis, Expediente Público contactó a colaboradores del abogado Rosenthal, quienes indicaron que no estaba disponible para comentarios.

Quien sí accedió a ser entrevistado fue el diputado liberal Juan Carlos Elvir, uno de los candidatos a designado presidencial (vicepresidente) en la planilla de Rosenthal.

Asegura que todos esos señalamientos de reuniones políticas para favorecerlo no se dieron, y que Luis Zelaya sí participa en “lobbys” en los Estados Unidos para desprestigiar al candidato liberal. “Ahí estaban diciendo que estaba de sapo, como le dicen aquí, que fue a hacer mala campaña, que estuvo haciendo lobby” ante organizaciones norteamericanas.

Insistió en que el delito por el que Yani fue procesado en Estados Unidos no forma parte de las sanciones del Código Penal hondureño. “Si fuera delito en este país, aquí no habría sistema financiero, la economía colapsaría”.

Elvir aseguró que tanto en Honduras como en Estados Unidos “hay doble moral” y “sepulcros blanqueados”, que en todo caso el que “falló fue el sistema” y que si Estados Unidos hubiera aplicado la ley de forma “pareja se hubieran ido al menos” tres bancos más.

Una vez hechos gobierno, sí trabajarán con Estados Unidos porque se debe tener claro que ese país se involucra con otros “siempre y cuando no les afecten sus intereses”.