Existe poca información sobre uso de vacunas donadas y compras de Sputnik V no aparecen en reporte de compras del Minsa o el Ministerio de Hacienda.

¿En qué se invirtieron US$523 millones que Nicaragua prestó para la emergencia por Covid-19?

*Análisis de la organización International Budget revela que el uso de dinero para combatir la pandemia en Nicaragua es limitado. 

**Existe poca información sobre uso de vacunas donadas y compras de Sputnik V no aparecen en reporte de compras del Minsa o el Ministerio de Hacienda. 


Expediente Público 

Entre mayo de 2020 y marzo de 2021 Nicaragua recibió siete préstamos de organismos multilaterales para combatir la pandemia de la Covid-19, por un monto total de 523.1 millones de dólares. Sin embargo, la transparencia en la ejecución y control de préstamos adquiridos por el gobierno es mínima, según el reporte global 2021 “Administrando Fondos Covid: la brecha en rendición de cuentas” elaborado por la organización International Budget. 

En los primeros cinco meses del año el Ministerio de Salud (Minsa) reportó el uso de 1.18 millones de córdobas, unos 33,700 dólares de los fondos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la mayor parte para comprar materiales de limpieza.  

En agosto de 2020, esta multilateral otorgó un préstamo de US$43 millones para el “Proyecto de respuesta inmediata de salud pública para contener y controlar el coronavirus y mitigar su efecto en la prestación del servicio en Nicaragua”. 

Además, en los primeros cinco meses de 2021 el Plan Anual de Contrataciones (PAC) del Minsa no reporta ningún uso de los fondos otorgados por el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), tampoco se reportaron en 2020, según un análisis de Expediente Público en el sistema de contrataciones público. 

Lea también: Sin rastro de US$54.7 millones prestados para combatir Covid-19 en Nicaragua

Expediente Público constató solo compras por 468,402.08 córdobas, equivalentes a 13,538 dólares, realizadas con fondos del BID en 2020, aunque algunos de estos procedimientos, seis en total fueron anteriores a la aprobación del contrato con el Gobierno de Nicaragua el 31 de julio de 2020

Por otra parte, el Ministerio de Hacienda y Crédito Público (MHCP) informó seis adquisiciones del Programa de Integración Fronteriza del BID, por 607,587 córdobas 2,966 dólares, es decir, un total de 20,500 dólares

Solo han ejecutado US$ 47,238

USD100 millones otorgados por el BCIE están destinados a la compra de vacunas, USD185.3 millones fueron prestados por el Fondo Monetario Internacional (FMI) para sostener la balanza de pago y USD48.5 millones fueron inyectados a la banca nacional en el programa Facilidad de Apoyo al Sector Financiero para Financiamiento de las micro y pequeñas empresas (mipymes). 

Los recursos del programa de apoyo a las mipymes tienen como intermediarios en Nicaragua al Banco de la Producción (Banpro) por un monto total de US$22,952,881.93, el Banco de Finanzas (BDF) por un monto de US$13,009,460.00 y Banco FICOHSA, SA con US$2 millones, informó el BCIE

De los restantes US$189.2 millones, que deberían servir para atender a la población, solo se han ejecutado o informado, según los registros oficiales, el equivalente a 47,238 dólares.  

Se identifican 62 planes de contratación como compras con fondos propios del Gobierno de Nicaragua y 55 de donantes como el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia y la Organización Panamericana de la Salud (OPS). 

Poca transparencia 

Nicaragua se encuentra en el grupo de 55 países con una rendición de cuentas limitada, según la encuesta global de International Budget, es decir, en la segunda peor de cinco escalas con que se evalúa el desempeño presupuestario contra la pandemia, pero hay elementos del manejo presupuestario que obtuvieron la peor nota en la escala, por ejemplo, reportes de ejecución, fondos extrapresupuestarios, rol de instituciones de auditoría y participación pública. 

Lea además: El Covid-19 ha profundizado el secretismo y la falta de transparencia del Gobierno de Ortega 

En una escala de mayor a menor transparencia se calificó en cinco niveles: sustantivo, adecuado, algo, limitado y mínimo. Ninguno de los 120 países estudiados alcanzó la máxima puntuación, lo que revela que el manejo a nivel global de la pandemia representó retos que menoscabaron también la rendición de cuentas de los gobiernos, solo cuatro países alcanzaron el nivel adecuado, Noruega, Perú, Australia y Filipinas. 

Nicaragua logró alcanzar una evaluación limitada por su nota en los puntos relacionados al rol parlamentario, fuentes de financiamiento y la nominación “algo” en transparencia por aspectos más relacionados al proceso de introducción del paquete presupuestario, por ejemplo, datos de la información macroeconómica o sobre presupuesto agregado, medidas tomadas, beneficiarios y resultados conseguidos. 

Sin embargo, el análisis de International Budget sobre Nicaragua solo se basa en dos préstamos, uno que modifica un crédito del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) destinado a obras de infraestructura y que sirvió al final para financiar el Programa de Emergencia Prevención y Contención del COVID-19. de junio 2020, y el otro de agosto del mismo año con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para el Proyecto “Respuesta Inmediata de Salud Pública para Contener y Controlar el Coronavirus y Mitigar su Efecto en la Prestación del Servicio” en la nación centroamericana que suman US$54.7 millones. 

“Ni el gobierno, ni la Institución superior de auditoría publicaron un plan de auditorías para los préstamos contratados para hacer frente a la pandemia del COVID-19. Por lo general, la Contraloría General de la República (CGR) no publica un plan general de auditorías”, detalla el documento de la encuesta realizado en Nicaragua por International Budget.  

“Se conoce qué se hizo únicamente cuando publican su Informe de gestión anual. No hay evidencia que demuestre si la CGR está llevando a cabo auditorías de los fondos contratados. Todos los préstamos tienen estipulados que se harán auditorías y que serán supervisados por organizaciones de las Naciones Unidas, sin embargo, se desconoce cuándo serán realizadas dichas auditorías. Cabe destacar que los fondos no han sido desembolsados y que se espera que inicien el desembolso en 2021”, revela el documento. 

Brigadas de vacunación  

El 2 de junio de 2021 el BCIE formalizó el préstamo por 100 millones para que Nicaragua adquiera vacunas contra el virus que causa la Covid-19, el 15 de junio entró el primer lote de vacunas rusas Sputnik 5, pero en los registros de adquisiciones del Minsa o Hacienda no hay compras justificadas, según un escrutinio hecho por Expediente Público. El Gobierno de Nicaragua no ha aclarado si las 190,000 dosis que llegaron al país de Rusia fueron donadas o compradas. 

En diciembre de 2020 el ministro de Hacienda y Crédito Público, sancionado por el Departamento de Estado, Iván Acosta, había dicho a medios afines al gobierno que “suscribimos un acuerdo con el BCIE (Banco Centroamericano de la Integración Económica) de hasta 50 millones (de dólares), y un acuerdo con el BID (Banco Interamericano de Desarrollo) de una operación cerca de 57 millones (de dólares) para adquirir las vacunas”. 

Nicaragua informó que compraría 3.8 millones de dosis de la vacuna Sputnik V a Rusia, también recibió en febrero una donación, cuya cantidad nunca fue publicada, pero se estima en apenas 6,000 dosis. 

Sobre compras de vacunas no hay registros en ninguno de los planes de contrataciones del Minsa o Hacienda, aunque sí hay datos de vacunas contra la rabia, enfermedades clostridiales y ántrax. 

Puede interesarle: Turbio proceso en Nicaragua para adquirir la vacuna contra el coronavirus 

El Gobierno de Ortega también recibió dos lotes donados bajo el mecanismo de acceso Covax, un total de 335,000 dosis, de un total de 2.6 millones que espera. 

Nicaragua, con una opaca política informativa hacia el Covid-19, apenas ha administrado 167.500 vacunas, informa el monitoreo de la Universidad Johns Hopkins, mientras sus vecinos Costa Rica y El Salvador, llevan 2.3 millones de dosis administradas, cada uno. Honduras reportaba 479,851 dosis y Guatemala 712,099, con datos al 16 de junio 2021. 

La especialista en Presupuesto Público, Dayra Valle, reiteró que las compras para atender la emergencia sanitaria han sido poco oportunas, “adquisiciones del año pasado fueron posteriores a los primeros casos que se presentaron en marzo, pero los mayores requerimientos se dieron tres meses después”, dijo a Expediente Público.

Las compras no solo han sido tardías, sino, poco transparentes, agrega Valle, “conocimos adquisiciones del Minsa, algunas en el sistema de contrataciones, el Ministerio de Educación y otras instituciones, algunas contrataciones son públicas, pero se desconoce en general cuál ha sido la cantidad de recursos para atender la crisis sanitaria, por ejemplo, no se generó un clasificador de gastos para conocer las compras destinadas a la pandemia”. 

Las vacunas rusas 

El 4 de mayo se recibió un primer lote con 70,000 dosis de Sputnik V, y apenas en junio llegó el segundo lote con 120,000 dosis, el rango de administración de esta segunda inyección es de 90 días, por lo cual no se puede hablar que están inmunizados hasta agosto cuando reciba la última dosis el primer grupo de vacunados, indicó el especialista en Salud Pública José Antonio Delgado. 

En junio también inició la aplicación de la segunda dosis de Covishield, cuya efectividad es de 80%, por eso el número de personas realmente inmunizadas podría ser de apenas 2,700, interpretando que solo ya hay 3,000 vacunados con dos dosis de la Sputnik V, cuya efectividad es de un 90%. 

Pese al rebrote posterior a la Semana Santa (28 de marzo al 3 de abril), cuando el Gobierno de Nicaragua incentivó actividades recreativas masivas, el gasto del Ministerio de Salud se reorientó la campaña de inmunización, con fondos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) que ascienden a 136,360 córdobas, es decir, 3,900 dólares, demuestran datos del PAC del Minsa actualizado al 2 de junio. 

El Observatorio Ciudadano Covid-19 comenzó a registrar un incremento en la curva de incidencia de siete días de casos sospechosos a partir del 24 de abril (+41) con un pico alto el 7 de mayo (+139), por lo que se puede decir que el país vive una segunda ola de contagios masivos. 

Sin embargo, en lugar de acelerar la vacunación, se creó una sola brigada de vacunación itinerante en los departamentos. 

Control de pandemia a largo plazo 

“Como no ha habido una campaña pro-vacuna, la gente no se vacuna, además, tenemos pocas dosis -explica Delgado-. Por eso, aquí la pandemia va a tardar en controlarse en cuatro o cinco años, porque mientras no se vacunen 4.5 millones no se va a controlar. El Minsa no hace alianzas con el Seguro Social, ni con las clínicas privadas, ni compra vacunas”. 

Estados Unidos está dispuesto a regalar vacunas de Pfizer que Nicaragua no puede almacenar, pero que podría cambiar con países vecinos, expone Delgado. 

“El plan original del Minsa era vacunar al 55% de la población, pero no hay prioridad en el manejo de la pandemia, la vacuna es un solo aspecto, pero en el mismo punto están los medios de protección del personal de salud, no hay suficientes pruebas para hacer diagnóstico, ni unidades de cuidados intensivos adecuadas al Covid-19, no hay un plan estratégico de contención en todos los aspectos”, argumentó el galeno. 

Agregó: “Si está ese préstamo aprobado y no han comprado vacuna, el problema es de prioridades, comprar más adelante no va a resolver el problema, necesitamos vacunar a las personas en el menor tiempo posible, las vacunas Covishield estuvieron un mes almacenadas porque solo capacitaron a ciertas personas para la vacuna siendo que todo el sistema de salud debería estar vacunando”. 

Desde el 13 de marzo 2020 al 9 de junio de 2021 se reporta un acumulado de 17,630 casos sospechosos verificados y 3,374 muertes sospechosas de Covid-19 por el Observatorio Ciudadano. El Minsa solo confirma 7,662 casos y 188 muertos por la pandemia. 

“El Gobierno de Nicaragua nunca hizo una declaratoria de emergencia que sentara las bases para determinar que había una crisis sanitaria y ameritaba una gestión gubernamental más diligente y que el aparato estatal la atendiera, para hacer mecanismos más eficientes para generar adquisiciones”, indica Valle.