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Elecciones primarias, ejemplo de la descomposición de la política en Honduras

**Las elecciones primarias del 14 de marzo de 2021 ratificaron la incapacidad del órgano rector, en este caso el Consejo Nacional Electoral de garantizar unos comicios transparentes, seguros y confiables.

***Los comicios reflejaron la ausencia de una nueva Ley Electoral que definiera reglas claras en el proceso, y los resultados, cuestionados, instalaron nuevamente en el imaginario colectivo la figura del fraude y la incertidumbre de una repetición similar o peor de cara a las elecciones generales de noviembre próximo.


Expediente Público

Los comicios del 14 de marzo fueron la antesala de las llamadas “elecciones al estilo Honduras”, del siglo pasado, salpicadas por las artimañas políticas y las negociaciones bajo la mesa, en claro irrespeto a la voluntad popular.

El órgano responsable de organizar los procesos electorales dejó mucho que desear. Las costumbres de la política hondureña estuvieron presentes, entre ellas el desorden, las denuncias de fraudes, la tardanza de los consejeros del Consejo Nacional Electoral (CNE) en salir a dar la cara ante la incertidumbre sobre el proceso, solo terminaron de aumentar la indignación ciudadana, en especial, de los jóvenes, que se sintieron burlados al ejercer el sufragio en las urnas.

Contra todos los pronósticos, los comicios primarios e internos de los partidos políticos fueron altamente concurridos, pese a la pandemia del nuevo coronavirus Covid-19 que reporta más de 183 mil contagios y más de 4,400 muertes en Honduras. La gente salió a las calles a votar y dar muestras de civismo, pero ese compromiso con la democracia se desdibujó “en la contada”. Así lo explican a Expediente Público los expertos.

La crisis, sostiene, se veía venir desde que las reformas del Estado y las político electorales quedaron inconclusas hace 15 años, y en el 2018, cuando hubo oportunidad de retomar el camino, los partidos políticos representados en el Congreso Nacional, aprobaron reformas “a medias”, entre ellas una nueva Ley Electoral que sigue sin terminar de sentar las bases del juego democrática en materia de procesos electorales.

El sociólogo y analista, Pablo Carías, indica que ese fracaso de las modificaciones electorales de 2018, impiden a Honduras tener una institucionalidad “fuerte y consolidada”. El país, asegura, ha entrado en una fase agónica en términos de democracia.

“El problema es que las reformas que se impulsan están a la altura de los intereses de los políticos”, y muchas de ellas se quedan en los archivos históricos de las propuestas al ser ignoradas por las elites políticas, asegura Carías. Cita como ejemplo el tema de la reelección de los funcionarios, en todos los niveles de las instituciones del Estado hondureño. “Hay alcaldes y diputados que llevan largos períodos siendo reelectos y ello “no motiva a los jóvenes que aspiran a llegar a un cargo de elección popular, al sentir que no se propicia el tema de los relevos”, afirma.

Para el sociólogo y catedrático universitario, “tenemos una clase política que ha entrado en descomposición, una clase política que está mirando más sus intereses, que los intereses de la ciudadanía y del país”.

Denuncias de fraudes

El precandidato presidencial del Partido Liberal de Honduras, Luís Zelaya, ha sido el primero en denunciar fraude en la organización de oposición, donde él compite. Zelaya ha mostrado actas adulteradas, ha empezado a impugnar ante las instancias del CNE, en vista que las primeras proyecciones oficiales no le favorecen y asegura que él ha ganado el proceso. Uno de sus competidores, Darío Banegas, ha acuerpado la denuncia de Zelaya al reconocerlo como candidato ganador.

– Cada partido político cuenta con un centro de computo, donde reciben las actas escaneadas, de esa forma procesan la información para brindar resultados de los candidatos a nivel presidencial, alcaldías y diputados. Crédito: Expediente Público

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Las primeras proyecciones oficiales dan la ventaja en el Partido Liberal (PL) al empresario y exconvicto por lavado de activos condenado en Estados Unidos, Yani Rosenthal, quien se ha declarado ganador, al asegurar que en ocho meses ha logrado montar una estructura partidaria a su favor.

En el movimiento de Rosenthal van viejos líderes de la política, la mayoría señalados en actos de corrupción pública y otros en los juicios de narcotráfico contra capos hondureños que se ventilan en Nueva York.

Las denuncias de Luis Zelaya, en principio fueron vistas en solitario, pero a medida que salía “la contada” o informes preliminares en el CNE, creció también el descontento entre los aspirante de diputados en los tres partidos políticos en contienda: Liberal, Partido Nacional, en el poder y el opositor partido Libertad y Refundación (Libre). La contaminación del proceso empezó a caer en cascada.

Favorecen al candidato Asfura

En el gobernante Partido Nacional, las proyecciones del CNE dan la ventaja a Nasry “Tito” Asfura, actual alcalde capitalino como el potencial presidenciable de esa agrupación política al imponerse por mayoría de votos y sin precedentes, sobre su contendor, Mauricio Oliva, actual presidente del Poder Legislativo de Honduras.

Asfura gana 16 de los 18 departamentos del país de una forma abrumadora, nunca registrada en la historia de unos comicios internos de partidos en Honduras. Su oponente principal, Oliva, dijo que aceptará el veredicto del CNE y llamó a trabajar por la unidad, pero la admisión de la derrota no significaba que la paz reinaba en el nacionalismo.

Las fricciones se hicieron sentir entre los candidatos de diputados y las impugnaciones han comenzado a aflorar. La “unidad” nacionalista, la disciplina partidaria que argumentaban ciertos sectores al cuestionar la batalla de los liberales, terminó en papel, y el proceso electoral comenzó a caerse como en cascada. Todos los partidos con problemas y denuncias de fraude.

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En el partido Libertad y Refundación (Libre), el CNE da la ventaja a la exprimera dama, Xiomara Castro, esposa del exmandatario Manuel Zelaya (2006-2009). Castro gana a nivel presidencial, pero en el nivel de los diputados ese partido político ha entrado en una especie de cacería que avizora un fuerte fraccionamiento interno, al acusarse de fraude entre las diversas corrientes internas, y cuestionar, a su vez, el liderazgo de Manuel Zelaya.

Una de las corrientes, “Honduras Libre”, que lidera el dirigente Wilfredo Méndez, ha acusado al expresidente Zelaya de tener un pacto bajo la mesa con Juan Orlando Hernández, presidente de Honduras, y Yani Rosenthal, del partido Liberal, para avalar el fraude electoral en las primarias en los tres niveles electivos.

“Se fue validando una acción estratégica para imponer candidatos”, denunció Méndez, luego de oficializar su posición de rechazo ante estas supuestas accione fraudulentas en la oficina de la Organización de Estados Americanos (OEA) en Tegucigalpa, la capital hondureña.

CNE reconoce fallas

Estos y otros hechos, forzaron al Consejo Nacional Electoral a salir en público a reiterar su compromiso con la transparencia y anunciar que existen mil 192 actas con “indicios de fraude” que serán revisadas.

El CNE ha dicho que tienen 30 días por ley para declarar los ganadores en los tres niveles electivos: presidencial, diputaciones y municipales. Las autoridades insisten en que se está frente a un “nuevo paradigma” y que el proceso es “limpio, transparente y confiable” porque es un “modelo catracho”, es decir, un modelo hondureño.

Frente a este panorama, el analista Pablo Carías indica que aun teniendo una nueva Ley Electoral aprobada en el parlamento hondureño antes de los comicios generales, si el proceso es manejado “con los vicios y mañas” que se ha visto en las primarias partidarias, “los resultados serán los mismos, no habrá reforma que valga, si se continua con los mismos políticos al frente del proceso”.

Los expertos señalan que esta crisis que se vive tras las elecciones primarias e internas fue advertida por diversos sectores sociales, cuando el Consejo Nacional Electoral anunció que no habría transmisión preliminar de resultados, mucho menos el sistema de conteo rápido, bajo la justificación que preferían dar un resultado “confiable, sin prisas”, solamente generó descontento e incertidumbre.

Previo al proceso, la Red para la Equidad Democrática en Honduras (REDH), una coalición de organismos civiles que monitorean el actual proceso electoral, señaló que la ausencia de una Ley Electoral agudiza la problemática a lo interno del CNE, pues la pugna de poder entre los consejeros demuestra que no representan los intereses del Estado, sino de fracciones internas de los partidos políticos: Partido Nacional, Liberal y Libre.

Mientras, el Consejo Nacional Anticorrupción (CNA), en un comunicado al término de los comicios primarios y ante la falta de resultados tras más de una semana de celebrados los mismos, expresó que “lamentamos la incertidumbre que se ha sembrado en la opinión pública tras la falta de claridad y herramientas de transmisión de información por parte del Consejo Nacional Electoral (CNE)”.

De acuerdo al Consejo Anticorrupción, las autoridades electorales han causado una mala imagen al país, ya que ofrecían nuevas soluciones a la democracia hondureña, “cuando lo que hemos visto es un claro retroceso a lo que se ha conocido como elecciones estilo Honduras”.

Si bien la Ley Electoral vigente otorga un plazo de 30 días al CNE para oficializar los resultados, ese lapso, estiman los expertos, es tiempo suficiente para que las cúpulas políticas partidarias pacten acuerdos bajo la mesa, como ha sido la tradición en los procesos electorales hondureños.

-Estás fueron las primeras reacciones que tuvieron los pre candidatos presidenciales al conocer la primera encuesta de urna que se proyectó en horas de la noche del pasado 14 de marzo, la cual daba como ganadores a Yani Rosenthal, Xiomara Castro y Nasry Asfura.

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Oposición en polos diferentes

El diputado de Libre por el departamento de Valle y quien aspira a reelegirse, Fabricio Sandoval, manifiesta que todos los procesos electorales tienen sus problemas, pero en este que recién concluyó, “hubo un intento de paralizar las elecciones primarias”.

“Se dio un atraso en la aprobación del reglamento (con que se manejaría el CNE), la nueva ley electoral sigue sin aprobarse; en el Censo Nacional Electoral, se encontró un manipuleo donde habían más de un millón 600 mil personas que no aparecían en el Censo y se tuvo que implementar un cuadernillo especial de votación, hubo atraso en la impresión de la papeleta, en el traslado de las maletas electorales a los departamentos, es decir, se dio todo un cóctel de problemas”.

Sandoval, relata que en su caso no ha habido problemas, “nosotros no tenemos problemas, pues en la forma que van entrando las actas, se están digitalizando, y así se están dando los resultados”.

Y no duda en apuntar con el dedo índice al Partido Nacional, a quien responsabiliza por no tener, a estas alturas, una nueva ley electoral. Dentro de ese instituto político, señala a un ala específica de ese partido político. Esa ala, según los reportes periodísticos, son los diputados simpatizantes del ala de Nasry Asfura que aventaja en los resultados del nacionalismo.

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El abogado, Carlos Antonio García, conocido popularmente como “Tony” García, es la primera vez que participa en un proceso electoral, pero nunca pensó que el fraude podría ser también una moda en Libre. Así lo dijo a Expediente Público.

“Uno se imaginaba el tema del fraude era algo típico del Partido Nacional, no pensé que a nivel de Libre eso podía ocurrir, hay bastante evidencia donde se detectó inflación de votos, en algunos casos por encima del número de papeletas y en otros, en una desproporción tremenda entre un candidato y los demás”, manifestó.

Según los datos recopilados por el equipo de Tony García, encontraron un aproximado del 10% de las actas en el departamento Francisco Morazán con inconsistencias y vicios de fraude.

“Ese 10% puede definir un resultado, en mi caso estoy en la (casilla) 26, podría entrar entre los 23 diputados electos por el departamento de Francisco Morazán, sin ningún problema”, agregó, confiando en que se produzca el milagro.

García sigue creyendo que Libre es un partido diferente, que el fraude será eliminado, que el coordinador del partido, Manuel Zelaya, actuará al respecto, que el Tribunal de Honor del partido castigará a los responsables y que la fiscalía de delitos electorales, hará también lo propio. Él aspira que este proceso acabe bien y no termine ahondando las fricciones y los resentimientos a lo interno del partido.

Independientemente de los resultados que termine de oficializar el CNE, el sociólogo Pablo Carías, llama la atención sobre los siguientes aspectos: En el partido Nacional, triunfa el candidato que era promovido por el Poder Ejecutivo, es decir, el presidente Juan Orlando Hernández, valiéndose de la empatía que Nasry Asfura tiene con el electorado. Pero Asfura, apunta, está envuelto en un escándalo de corrupción por millonarios desvíos de fondos públicos de la comuna capitalina para sus bolsillos particulares y para campañas políticas. Asfura está a las puertas de un antejuicio y el martes 23 de marzo, la fiscalía le aseguró sus primeros 7 bienes, entre ellos un lujoso condominio.

Otro elemento, resalta Carías, es que es la segunda vez, en la historia de los comicios primarios, que pierde un presidente del congreso nacional, esta vez, en la figura de Mauricio Oliva. La primera fue en el 2008 con el liberal Roberto Micheletti.

Según el sociólogo, uno de los elementos que proyecta el triunfo de Nasry Asfura, es que “el que tiene más dinero, escoge el menú. En el Partido Nacional, el dinero arregla las cosas y Oliva era un pre candidato también señalado por corrupción y vínculos con el narcotráfico, él tiene que llegar acuerdos con el sector triunfante, es lo único que le puede permitir seguir con vida en la política”.

En el caso del Partido Liberal, Pablo Carías, considera “una pena, que un ex convicto gane las elecciones internas, posiblemente carezca de confianza internacional”.

Mientras en Libertad y Refundación, uno de los factores a considerar, estima, es que la militancia se ha ido cansando, desilusionándose, “no solo porque no ve opciones de poder, sino porque también ha visto prácticas en la dirección del Partido, que son propias de los viejos partidos, ese liderazgo constituido en torno de Manuel Zelaya, de manera continua y sistemática, eso, a muchas personas no les agrada”, concluye.

Las elecciones primarias e internas parecen ser la antesala de un escenario políticos más conflictivo y polarizante si la contaminación del proceso no logra ser depurada y dar resultados creíbles, confiables y transparentes a una ciudadanía que busca recuperar el país y la democracia.