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Ataques en cadena nacional. La difícil relación de Bukele contra los medios

San Salvador.- Era el 24 de septiembre. Horario estelar y el gobierno salvadoreño llamó a cadena nacional con el presidente Nayib Bukele. Una conferencia de prensa en cadena nacional obligatoria en todas las estaciones de radio y televisión.  

Las dos horas de transmisión iniciaron con la juramentación de dos funcionarios -la nueva embajadora de El Salvador en Estados Unidos y el nuevo presidente de la empresa estatal de agua potable- para luego continuar con justificaciones sobre el bloqueo de la Fuerza Armada salvadoreña a una decisión judicial de abrir los archivos militares sobre la masacre de El Mozote, una de las peores de la guerra civil salvadoreña.

Luego empezaría un fuerte ataque a los medios de comunicación. Tres medios digitales y cuatro periódicos escritos fueron el blanco de críticas del presidente Bukele y a todos los tildó de ser “parte de la oposición”.

Los ataques iniciaron contra el periódico digital El Faro y su fundador, el periodista Carlos Dada, quien había asistido a una comisión legislativa para denunciar una investigación fiscal del Ministerio de Hacienda al medio. Dada reveló que la institución gubernamental quería documentos del medio que no tienen que ver con asuntos fiscales. 

Bukele criticó la comisión y a El Faro, y a su vez reveló entonces que una investigación del Ministerio de Hacienda contra el medio tenía como objetivo indagarlos por “lavado de dinero”.

Luego se quejaría de que los cuatro periódicos escritos de El País, El Diario de Hoy, La Prensa Gráfica, El Mundo y Colatino, habían publicado en portada -con diferentes ángulos y titulares- el bloqueo de los militares a la inspección judicial de los archivos.

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“Todos son parte de la oposición”, aseguraba Bukele.
“Hoy ya no hay medios de derecha ni de izquierda, solo hay medios aliados a intereses políticos, por esos los vemos hoy unidos, porque ya están en campaña electoral”, agregó.

Tras tres preguntas de medios de comunicación televisivos para las que Casa Presidencial tenía preparados hasta vídeos con las respuestas, los periodistas de los medios digitales El Faro, Revista Factum y Gato Encerrado empezaron a cuestionar a Bukele con temas de interés nacional y el mandatario estalló contra ellos.

“Me llama la atención que digan que aquí se ataca a la prensa. ¿Y qué están haciendo todos ustedes aquí? ¿O quién los golpeó? ¿O quién les quitó su poder de publicar? Ustedes se van a ir ahorita de aquí y van a escribir lo que quieran, y van a escribir –en el caso de El Faro– una sarta de mentiras del gobierno, ¿y nosotros qué hacemos? Desmentirlas. ¿Y eso es violación a la libertad de expresión, desmentir las mentiras de ustedes?”, le increpó Bukele a uno de los periodistas de la Revista Factum.

En ese momento Bukele empezó a cuestionar a estos medios por recibir financiamiento de la fundación Open Society y mencionó a su fundador,  George Soros.

“Ah! ¡otro de George Soros!”, dijo Bukele al periodista Gabriel Labrador que le hacía una pregunta. Labrador  le respondió que sí, que su medio era financiado por Open Society Foundations.

– “Por eso, George Soros”, insistió el mandatario. 

– “O sea compañeritos de Gato Encerrado y El Faro”, subrayó Bukele.

“A ti también te vamos a preguntar porque son dineros que están recibiendo y no se están declarando impuestos”, le increpó Bukele al periodista.

Bukele mencionó a Soros y a Open Society Foundation (OSF) al menos una docena de veces durante esa conferencia, mientras a su vez atacaba a los medios de comunicación.

Open Society reaccionó dos días después con sorpresa.

“Nos sorprendieron las referencias del presidente Nayib Bukele al trabajo de Open Society Foundations en El Salvador”, dijo la entidad en un comunicado. 

“Open Society Foundations lleva a cabo su trabajo de forma pública y transparente, en cumplimiento con todos los requerimientos legales del gobierno de los Estados Unidos, así como la de otros países donde trabajamos, incluyendo El Salvador. Información acerca de nuestro trabajo está disponible en nuestro sitio web, así como también públicamente en los registros fiscales en Estados Unidos”, añadió. 

La fundación sostuvo que trabajan de manera pública y transparente, cumpliendo con todos los requisitos legales del gobierno de los Estados Unidos, así como de otros países en donde trabajan, incluido El Salvador.

“Estamos orgullosos de nuestro trabajo y el de nuestros beneficiarios en una región que enfrenta un resurgimiento de la corrupción y el autoritarismo”, señaló OSF.

Open Society Foundations explicó que ha estado trabajando en El Salvador desde 2006, apoyando organizaciones de la sociedad civil y medios independientes sobre temas de corrupción, violencia, transparencia y la independencia judicial, y buscando democracias justas e inclusivas en América Latina y el Caribe.

Una historia difícil   

Las relaciones entre Bukele y los medios de comunicación siempre han sido difíciles. Cuando el hoy mandatario era alcalde de San Salvador incluso prohibió que algunos periodistas y medios entraran a sus conferencias de prensa. Algo que repitió al inicio de su gobierno.

Siendo alcalde, Bukele incluso se vio señalado por el periódico La Prensa Gráfica en un caso judicial en el que se acusó a personas de su entorno de haber clonado la página web del medio y publicar una falsa entrevista del propietario del medio. 

La Asociación de Periodistas de El Salvador (APES) ha denunciado repetidamente ataques gubernamentales a periodistas y medios.

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“Los ataques contra la prensa han sido una constante durante la gestión del presidente Nayib Bukele. Desde el inicio de la actual administración, muchos funcionarios, y particularmente el presidente, han utilizado los recursos comunicacionales disponibles- conferencia de prensa, mensajes en redes sociales y entrevistas en radio y televisión- para sistemáticamente atentar contra la libertad de expresión y prensa en El Salvador”, expresó la APES en un comunicado de prensa.

“Es el ejercicio periodístico el que posibilita que la ciudadanía tome decisiones de forma libre y crítica. Por desconocimiento o mala fe, el presidente Bukele ha tergiversado esa función y presentado a periodistas como adversarios”, ha dicho Angélica Cárcamo, presidenta de la APES tras la accidentada cadena nacional de Bukele.

Cárcamo ha expresado antes su preocupación porque “en lugar de garantizar la libertad de expresión, se estigmatiza a periodistas e implementa un discurso en el que la única prensa válida es la que está a favor de su gobierno”. 

“Es lamentable que el gobierno impulse una narrativa para estigmatizar a la prensa”, se ha quejado Cárcamo.

En los últimos días, después de la conferencia de prensa, la administración Bukele ha fundado un noticiero en el canal estatal y ha anunciado un periódico impreso para las próximas semanas, fundado como una empresa autónoma estatal.

“Un ataque a la libertad de prensa”

Para Andreu Oliva, rector de la Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas” (UCA) en El Salvador se vive un ataque a la libertad de prensa y la deslegitimación de cualquier entidad crítico o independiente de los posicionamientos del Gobierno. La libertad de prensa, afirmó, ha sido dañada.

“El presidente ataca a esos medios o a todas las personas que tengan una opinión diferente sobre su gestión de Gobierno. Las deslegitima, trata de minar su credibilidad, también la academia, la Procuraduría de Derechos Humanos, oenegés de derechos humanos o incluso organismos internacionales”, dijo Oliva en una conferencia ante el Wilson Center el pasado 7 de octubre.

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Parte de problema, según Oliva es que El Salvador está caminando hacia un absolutismo, un régimen que basa su poder en una sola persona.

“Vamos hacia una dictadura, vamos hacia un ejercicio absolutista del poder, basado en la popularidad, pero también basado en el apoyo de la Fuerza Armada, el control y apoyo de la Policía. Ambas instituciones han dejado de ser instituciones al servicio de la democracia para estar al servicio del presidente de la República como único líder y también cuenta con el apoyo de la Embajada de los Estados Unidos, lo cual es peligroso porque Estados Unidos ha sido un país que ha tenido mucha importancia en El Salvador”, dijo Oliva.

Más preocupaciones

Para el rector Andreu Oliva, hay otras preocupaciones. 

Según el académico, el desprecio a la ley y a la Constitución salvadoreña, la manipulación al servicio de sus intereses, en la cual el Presidente se considera el único intérprete válido de la Constitución, elementos de desacato, y la búsqueda de la Presidencia de desprestigiar a la Asamblea Legislativa y la Corte Suprema de Justicia, el desconocimiento de la función de la Asamblea, la Corte de Cuentas, Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos, son “indicios de violación al Estado de Derecho”.

El rector de la UCA agrega que busca desmantelar los logros democráticos en los Acuerdos de Paz con aras del ejercicio de un poder absoluto. Según Oliva, en El Salvador se desconocen derechos fundamentales de las personas ejemplificando las detenciones en centros de contención. Agregó que hay tensiones sin espacios de diálogo y controles interorgánicos.

“Se quiere ejercer el poder con un control absoluto. No existen los suficientes contrapoderes. Vemos claras muestras de consolidar un proyecto político absoluto en El Salvador”, insistió el rector.