Opinión

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Sin solución política, Nicaragua va hacia una depresión económica

Análisis del economista Néstor Avendaño

A un año de iniciada la crisis sociopolítica en Nicaragua a causa del autoritarismo, la corrupción y la represión sangrienta del régimen Ortega-Murillo, la economía del país ha venido experimentando cambios bruscos y negativos. “En caso de que no se resuelva el tema político, la economía de Nicaragua puede desembocar en una depresión económica”, aseguró el Dr. Néstor Avendaño.

“Todavía estamos en recesión económica”, asegura el Director Ejecutivo de Consultores para el Desarrollo Empresarial (Copades), quien explica su perspectiva acerca del estado actual de la economía del país, en una entrevista que brindó a Expediente Público.

En junio de 2018, a dos meses de haber iniciado la crisis sociopolítica, el BCN pronosticaba que la economía tendría una contracción apenas del 1%, no obstante las proyecciones que ya se planteaban por FUNIDES o COPADES que rondaban entre -3% y -5%. Finalmente, en diciembre de 2018 la Asamblea Nacional aprobó el Presupuesto General de la República 2019 bajo el supuesto de que la economía nacional en 2018 cerraría con una contracción del 4% y que para el año 2019 esta sería solamente del 1%; por su parte, proyecciones independientes apuntan que en 2019 la economía cerrará entre un -5% y -9%.

Tras la publicación del BCN sobre el desempeño de la economía en el año 2018, el gobierno de Nicaragua confirmó sus proyecciones reflejando una contracción económica del 3.8% respecto al año 2017. Las actividades económicas más afectadas fueron: 1) Hoteles y restaurantes con -20.2%; 2) Construcción -15.7%; 3) Comercio -11.4%;  4) Pecuario y 5) Bancario 5.4%. solamente la actividad de Pesca y acuicultura tuvieron un alto desempeño ya que reflejan un crecimiento del 14.7%.

Por otra parte, según el informe del BCN, el consumo tanto de los hogares como de la administración pública se redujo en un 4.5%; la inversión se contrajo un 23.6%, siendo la privada la más afectada  con un 26.4%, mientras que la pública un 15.4%. las exportaciones sufrieron una contracción del 2.6% y las importaciones un 14%.

En cuanto al empleo formal, visto a través del número de afiliados al INSS, tuvo una gran afectación. Entre marzo y diciembre de 2018 se desafiliaron casi 141 mil personas (140,995), es decir, un 15.72%; según cifras de Funides, en ese mismo periodo hubieron alrededor de 453 mil despedidos o suspendidos.

Las cifras oficiales del INSS señalan que entre diciembre de 2017 y diciembre de 2018 se desafiliaron 157,923 personas desafiliaron 157,923 personas(un 17.28%). A su vez, el INSS reporta que el número de empresas registradas se redujo en 2,922. Estas reducciones, tanto de personas como de empresas, se concentran en el sector de la pequeña empresa: 2,317 empresas menos, así 111,203 personas menos.

A un año del estallido social de abril, ¿cuál es el estado de la economía de Nicaragua?

Caímos en recesión económica en el tercer trimestre del año pasado, o sea a finales de septiembre. Podríamos declarar, técnicamente hablando, que la economía cayó en dos trimestres consecutivos: el tercer trimestre del 2018 y el primero del 2019.

Durante ese lapso, señala, no se ha presentado ningún signo que indique el fin de esta recesión económica que ocurre cuando hay dos trimestres consecutivos con caídas del producto interno bruto (PIB).

¿Por qué una protesta social puede originar cambios tan profundos en la economía de un país?

La caída de la economía se debe al impacto de la incertidumbre política, que genera falta de confianza de consumidores, productores e inversionistas. Se produce una caída de la producción porque la gente ahorra, y como no se resuelve el problema político, se profundiza más la caída económica.

En un momento de crisis, la población ahorra porque gasta solo lo justo y necesario para sobrevivir y los productores e inversionistas también.  Al darse este fenómeno de un menor gasto de consumo e inversión, la producción cae.

De no lograrse una salida política a la crisis, ¿cómo evolucionará la economía?

Si seguimos observando una grave lentitud en la mesa del diálogo nacional, la actual recesión económica puede desembocar en una depresión económica, es decir, cuando la tasa de caída de la producción de bienes y servicios es igual o mayor que diez por ciento anual.

Avendaño menciona más de diez situaciones en el país que son síntomas de lo que podría convertirse en una depresión económica en Nicaragua: el cierre de empresas de Zona Franca, construcciones estancadas, comercio afectado, reducción de importaciones por menos consumo y menos producción, semana santa sin mucho turismo, restaurantes y hoteles siguen mal, el ciclo agrícola 2018-2019 no fue atendido en crédito ni en insumos desde el año pasado, por lo tanto, se espera una menor producción.

Asimismo, la actividad ganadera sigue caída, existe un bloqueo a las exportaciones de lácteos, las de carne están paralizadas en Panamá y no hay crédito para los ganaderos.

En el sistema financiero han caído los depósitos, el crédito y la tasa de rentabilidad de las instituciones financieras, aunque la liquidez y la solidez de los bancos está aceptable pero a niveles más bajos que con anterioridad.

¿Qué margen de maniobra tendría el gobierno ante una evolución de la economía como la que usted está proyectando en un escenario sin solución política?

El presidente Ortega ha tomado una decisión muy relevante en la economía, como es evitar la hiperinflación, es decir, ha ordenado no emitir dinero porque las lecciones de la década de los 80 les ha enseñado a los políticos que emitir dinero en forma irresponsable genera más inflación.

El Director de Copades recordó que entre 1987 y 1992, durante la Revolución Sandinista, Nicaragua tuvo la cuarta hiperinflación más alta del mundo en el siglo XX.  La duda que había era si Ortega iba a repetir ese error, pero, al contrario, en vez de emitir, está sacando de circulación córdobas, con el propósito de defender la posición de las reservas internacionales que vienen cayendo progresivamente debido a la fuga de los depósitos en dólares del público que es sacado de las entidades bancarias.

Ejemplificando, Avendaño expresa que “el dinero es a la producción como el combustible al carro, no corre la economía con menos combustible, que en este caso sería la oferta de dinero para realizar las transacciones necesarias  a fin de impulsar el crecimiento.”

¿Qué le parece el pronóstico del Fondo Monetario Internacional (FMI) de que la economía de Nicaragua decrecerá un cinco por ciento?

“Creo que quedó bajo”, expresa Avendaño, quien revela que en Copades elaboraron tres escenarios: 1. El optimista, en el que la caída es del 1.3 por ciento. 2. El pesimista, caracterizado por la aplicación de todas las sanciones financieras de la Ley Nica Act, incluyendo la suspensión de la cooperación del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), y medidas de la Organización de los Estados Americanos (OEA), por lo tanto, la economía tendría una caída del 20 por ciento.

Indica el economista que al segundo escenario no se ha llegado, porque los organismos internacionales no se han pronunciado sobre el financiamiento a la inversión pública de Nicaragua, que es a lo que está destinada la mayor parte de los préstamos que recibe el país.

El tercero es un escenario probable, que, según el Dr. Avendaño, contempla el impacto del 50 por ciento de las sanciones internacionales previstas, y en ese sentido la economía podría caer hasta en 10.6 por ciento, o sea cinco puntos por arriba de lo que dice el FMI.

Dr. Avendaño, ¿qué factores influyeron para que el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) aprobara un préstamo al gobierno de Nicaragua, pese a su descrédito ante el mundo por graves violaciones a los DD. HH?

Antes que la congresista Ileana Ros-Lehtinen se pronunciará oficialmente sobre la propuesta que ella elaborara en la Nica Act, el gobierno de Nicaragua previó que si se aprobaba esa ley, se congelaban los recursos del Banco Internacional de Desarrollo (BID) y del Banco Mundial (BM), tal como lo dice explícitamente esa ley estadounidense. Y orientó a los funcionarios públicos a que contrataran todos los recursos que este país tenía en el BCIE, que antes no usaba por algunas razones, como la tasa de interés alta para un país pobre, ya que el FMI prohibía endeudarse en términos no concesionales.

Cabe recordar que en el 2008-2009, cuando se dio la gran recesión económica mundial, el BCIE puso a disposición de cada país centroamericano una línea de crédito de emergencia para liquidez de los bancos centrales y los sistemas financieros, por 200 millones de dólares, y el gobierno de Nicaragua no los usó porque tenía el apoyo de Venezuela, por 560 millones de dólares anuales por cuatro años consecutivos.

Pero Nicaragua renovó anualmente esos 200 millones de dólares y los utilizó el año pasado en el momento de la crisis, realizando cuatro desembolsos de 50 millones de dólares para fortalecer reservas internacionales.

¿Qué impacto en la economía nacional han tenido los aportes financieros de China Taiwán al gobierno de Nicaragua?

Son donaciones. Es muy poco. Hay tres países: Corea del Norte, Taiwán y Japón, que dejan 60 millones de dólares anuales. Taiwán presta y dona recursos más para inversión pública. Es marginal esta cooperación, aunque un dólar es importante para Nicaragua.

El panorama que ofrece el Dr. Avendaño es desolador, pues de seguir la actual situación económica, este año 2019 Nicaragua decrecerá al menos 9,2%, lo que podría duplicarse por el impacto de las previstas sanciones económicas internacionales si los Ortega-Murillo no facilitan una salida política a la crisis.

El panorama que ofrece el Dr. Avendaño es desolador, pues de seguir la actual situación económica, este año 2019 Nicaragua decrecerá al menos 9,2%, lo que podría duplicarse por el impacto de las previstas sanciones económicas internacionales si los Ortega-Murillo no facilitan una salida política a la crisis.

“Como economista y nicaragüense, yo no deseo que le apliquen sanciones financieras a Nicaragua, porque no es un golpe solo al gobierno, sino a toda la población del país, y eso empobrerecería mucho más a los 6.5 millones de nicaragüenses que somos en la actualidad”.

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