No se mata la libertad secuestrando y exiliando periodistas

Los rostros de Miguel Mora y Lucía Pineda parecían ver directamente a cada uno de los presentes desde la enorme pantalla del auditorio “Pablo Antonio Cuadra, de Hispamer, en el acto por su puesta en libertad cuanto antes, organizado por el PEN-Nicaragua y la Fundación Violeta Barrios, en este 3 de mayo, Día Internacional de la Libertad de Prensa.

La actividad de música y poesía fue colmada por periodistas y activistas sociales pese a que desde tempranas horas de la tarde en los alrededores de Hispamer fue colocado un intimidante dispositivo de varias decenas de antimotines y policías de línea.

El dirigente político Edmundo Jarquín recordó que participó como entrevistado en la última edición del programa “IV Poder” el 21 de diciembre, y que cuando quiso ver la repetición en horas de la noche, escuchó la voz alarmada de Lucía Pineda que alertaba de la entrada violenta de antimotines al local de 100% Noticias.

Al referirse a Miguel Mora y Lucía Pineda, la poeta Blanca Castellón afirmó que “son seres extraordinarios y valientes que han estado buscando la verdad”. Del primer poema que leyó, quedó como revoloteando en el auditorio la frase: “Estrenemos palabras para aturdirlos”, y luego dedicó “Abrazo” a todas las personas secuestradas por la dictadura.

Un grupo de jóvenes agitaba banderas azul y blanco y coreaba consignas que exigían la libertad de las reas y reos políticos y en particular de Miguel y Lucía. También demandaban justicia. Los asistentes respondían y a ratos el ambiente se volvía ensordecedor. No importaba que los antimotines estuvieran espiando.

“El orgullo de la arrogancia ebria del poder”.

Verónica Chávez demandó la inmediata libertad de su esposo Miguel, así como de Lucía, de quienes dijo que fueron secuestrados por opinar contra el gobierno y denunciar violaciones a los derechos humanos. Calificó estas capturas como “un crimen contra la libertad, la democracia y la humanidad”.

“Un minuto letal” se llama el poema leído por Pedro Xavier Solís, quien antes explicó que la primera persona de la antigua Grecia que escribió la palabra “tiranía”, la yuxtapone al término “arrogancia”, es decir, “el orgullo de la arrogancia ebria del poder”. Luego afirmó que “la libertad de palabra es la némesis de la dictadura”.

También expresó: “En Nicaragua al gobierno le estorba el discernir”. Llamó a la administración de Ortega “Gobierno esclerótico y corrupto” y aseguró que “ni con todo su aparato genocida puede hacer desistir de sus ideales a la gente”.

No pudo hablar porque estaba afónica una mujer menudita vestida totalmente de negro que es la mamá de Lucía Pineda. Fue aclamada. Un sobrino suyo, Noé Ubau, dijo que la familia se siente muy agradecida, que en las últimas visitas a su parienta le han contado de la gran solidaridad que hay hacia ella de todos los sectores sociales. “No imaginábamos el alcance que tendría su prisión, ni la inspiración que ella generaría, ni la dimensión que tenía el trabajo periodístico que hacía, hasta ahora. Concluyó diciendo: “Nos han dado esperanza”.

“El terror de las pringas de sangre en mi ropa”.

Madeleine Mendieta declamó “Paisaje Urbano” y “Espera”, este último dedicado a la esposa de Miguel. “Ya no me soporto en las grietas de la espera…”. Y aunque le correspondía leer solo dos, se animó con un tercero, “Fobia”: “(…) mi costado reposando sobre las cucarachas”; y “el terror de las pringas de sangre en mi ropa”.

De parte del organismo gremial “Periodistas y Comunicadores Independientes de Nicaragua”, Elízabeth Romero hizo un recuento de las violaciones a la libertad de expresión del régimen de Ortega desde el año 2007 hasta abril del año pasado; y luego desde el estallido social hasta hoy, etapa en la que fue asesinado Ángel Gahona, detenidos Miguel y Lucía así como Edwin Carcache, varios periodistas heridos de bala y golpeados, robados o destruidos sus equipos, perseguidos, acosados, intimidados, etc. También mencionó los medios allanados e incautados por la dictadura y los casi 90 colegas obligados al exilio.

Concluyó diciendo: “Estamos dando la batalla”; y “No se mata la libertad secuestrando y exiliando periodistas”.

Marlene Álvarez y Pancho Cedeño integrantes del grupo “Mancotal” que produjo canciones memorables en la lucha contra la dictadura, hoy están frente a otra, que es peor. Cantaron la canción de él, “En Abril”, cuyo estribillo dice: “Sus rostros van por las calles, entre nosotros están”. Y para cerrar la emotiva actividad, “La Bala”, de Salomón de la Selva, musicalizada por Ofilio Picón. Y brotaron no pocas lágrimas.


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